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¿Es la moneda fiat un pasivo? Sin duda.

A raiz del interesantísimo debate entre Juan Ramón Rallo y Paco Capella sobre si la moneda fiat es un pasivo o no, se me ha ocurrido la siguiente reflexión y así retomar la actividad del blog que lo tenía muy abandonado.

Partiendo de la base de que desde el enfoque de la TTE la moneda fiat es claramente un pasivo, quisiera destacar el gran problema contable y grandísimo problema de teoría económica que implicaría considerar la moneda fiat un activo que no es el pasivo de nadie.  Es decir, un bien presente.   Por simplificar, en mi razonamiento voy a realizar una contabilidad simple (no por partida doble) y por unidades físicas, sin valoración de ningún tipo.

Si elaboramos un inventario de todos los bienes presentes de la economía en un momento dado, y los contabilizamos por unidades sin pretender precisar su valor, tendremos un stock de riqueza total que podemos llamar W (riqueza). Excluimos de ese stock los bienes libres, aquellos que son útiles pero por su abundancia nadie los posee y por tanto no son susceptibles de intercambio, pero como al ser útiles también son valiosos a eso otro conjunto de bienes libres lo llamaremos W ’.

Evidentemente los activos que a su vez son pasivos de otro agente, no pueden entrar en este inventario, pues entonces estaríamos contabilizándolos doblemente.

Nótese que en este planteamiento de contabilizar unidades, la riqueza será mayor en tanto en cuanto existan mayor número de unidades de bienes, independientemente de su valor subjetivo marginal. Incluso si un bien aumentara tanto sus unidades que dejase de ser un bien económico para ser un bien libre (como el aire), el agregado W + W ’ crecería.

Si consideramos la moneda fiat un pasivo, no tendrá ningún efecto sobre W o W’ ya que al ser un bien futuro (crédito) no entran en nuestro inventario porque la moneda fiat solo circulará si alguien acepta entregar bienes presentes a cambio de ella, otorgando crédito al emisor de la moneda.

Sin embargo, si consideramos la moneda fiat un bien presente, nos veríamos obligados a aceptar que por el hecho de emitir más unidades de moneda fiat, W será mayor. Es decir, que si emitimos más moneda fiat somos automáticamente más ricos.

Imprimir un billete de 1 millón de dólares tendría exactamente el mismo coste que imprimir un billete de 1 billón (si escribimos la cantidad en letra). Sin embargo, estamos multiplicando por 1 millón el número de unidades de bienes en cada billete que imprimimos.  Es decir, producir ingentes unidades de bienes adicionales no implicaría ni trabajo, ni tiempo, ni recursos adicionales. La ciencia económica dejaría de existir ya que habríamos acabado con uno de sus axiomas fundamentales: Que los recursos son escasos.

Evidentemente sabemos que esto no puede ser así. Y se demuestra porque a diferencia de cualquier otro bien presente, si las unidades de moneda fiat aumentasen tanto que no fuese necesario poseerlas por ser de libre disposición, no pasarían a ser bienes libres sino que dejarían de ser bienes. W no aumentaría. Y tampoco W ’ porque a diferencia del aire o del oro en cantidades ingentes (que seguiría siendo útil), la única utilidad de la moneda fiat, ser medio de pago, habría desaparecido.

Paco Capella podría decir entonces que Bitcoin solo tiene utilidad monetaria, y por tanto estaría en la misma situación que la moneda fiat. No, porque aun aplicando economía de escala para producir adicionales cantidades de Bitcoins es necesario consumir adicionales recursos, e incluso llegado a una cantidad límite (20 millones), el coste (en unidades de otros bienes, por ejemplo energía) de producir más Bitcoins sería infinito.

Al contrario que la moneda fiat, considerar Bitcoin un bien presente de ninguna forma llevaría a cuestionar el axioma de los recursos escasos.

Pero lo más importante: Contabilizar la moneda fiat como lo que es: un pasivo, tampoco.

¿Podría la moneda fiat comenzar a circular desde cero?

Sin duda alguna.

Hace un tiempo que tenía pendiente escribir este post, con la idea de organizar las ideas surgidas de un interesantísimo intercambio que tuve con Nicolás Cachanosky en el blog Punto de Vista Económico.  Basicamente el ejercicio que tratábamos de hacer es si era viable desde un punto de vista teórico que un banco comenzase a emitir moneda fiat sin ningún ratio de conversión con alguna otra moneda que existiera previamente.

En este post, a esta nueva moneda fiat la llamaremos FNueva, y para hacer el ejemplo lo más simple posible, pongamos que el intento de poner FNueva en circulación lo hacemos en una economía que no ha conocido el dinero y realiza todos los intercambios vía trueque.

Esto quiere decir que carecemos de una unidad de cuenta estándar para representar las relaciones de intercambio, es decir, no tenemos precios monetarios.  Pero sin embargo si tenemos precios “a secas”. Por ejemplo, un huevo por dos tomates, 20 sacos de trigo por una carreta, etc….

Bien, imaginemos que yo mismo soy quien pretende ser el emisor de FNuevas, y las emito porque quiero comprar 10 tomates a mi vecino el hortelano, y lo único que yo tengo para ofrecerle es trigo, que a él no le interesa.  Pero sin embargo el hortelano si tiene prisa por deshacerse de sus tomates antes de que se echen a perder.

¿Cuantas monedas emito? Pues por ejemplo 100 FNuevas.   Como es el primer intercambio con esta moneda, la cantidad es totalmente arbitraria, ya que no importa la cantidad de FNuevas que acuerde con el hortelano, el valor de éstas siempre será el valor de los 10 tomates en el momento del intercambio (como si se tratara de una “foto” del valor de esos 10 tomates en ese momento).  Es importante notar que los tomates ya están relacionados con todos los precios de la economía, por tanto las 100 FNuevas se “conectan” al resto de la economía en el mismo instante que se intercambian por 10 tomates (justo en este punto “desmontamos” el teorema de regresión de Mises).   Eso si, una vez realizado el primer intercambio me tengo que ceñir al valor fijado en caso de emitir más FNuevas, o si no el hortelano jamás volverá a hacer negocios conmigo.

¿Y porque habría de aceptar el hortelano mis 100 FNuevas a cambio de sus tomates?   Pues aquí entramos con mi postura, en la que sostengo que las FNuevas circularán gracias a su naturaleza de pasivo.   El hortelano podría estar dispuesto a aceptar mis Fnuevas siempre que yo me comprometa a recomprárselas por el contravalor correspondiente, que podrían ser 10 tomates, 5 huevos o cualquier otro bien que para el hortelano represente un valor equivalente al que tenían (nótese el tiempo pasado del verbo tener) los 10 tomates en el momento que me los entregó a cambio de mis 100 FNuevas.   Es decir, siempre que yo me tome la recompra de las 100 FNuevas como una obligación.

El día que yo le recompre las 100 FNuevas al hortelano (vendiéndole cualquier bien o servicio que él necesite), toda la transacción quedará saldada y tanto yo como el hortelano estaremos satisfechos.    A raíz de esta experiencia y aprovechando mi solvencia y prestigio se me ocurre ofrecer esta modalidad de pago a distintos vecinos, e incluso animado por el éxito y ante la insistente demanda decido emitir FNuevas para prestarlas a otros vecinos, siempre que éstos se comprometan a devolverme las FNuevas y así pueda retirarlas de circulación (de otro modo, las FNuevas perderían su valor precipitadamente).   Acaba de nacer el banco emisor de FNuevas!, y su éxito dependerá de la diligencia a la hora de emitir FNuevas en nombre de otros agentes.  O lo que es lo mismo, que los bienes que mantenga en mi activo (préstamos a mis vecinos y otros bienes) respalden adecuadamente a los billetes emitidos.

En este ejemplo, las FNuevas reflejan la esencia del concepto “Crédito Irregular” que propone Carlos Bondone, que es todo aquel crédito para el que no se determina el bien que lo cancela, o su calidad o su cantidad o en que fecha.   Además, tal y como propone también Carlos Bondone, todo aquel que acepte este ejemplo como viable, se dará cuenta de lo innecesario del teorema de regresión de Mises como justificación teórica (que no histórica) del valor de la moneda fiat.

Manuel Polavieja.