La especulación en los mercados financieros

El pasado sábado me invitaron a dar una charla en el Instituto Juan de Mariana sobre la especulación en los mercados financieros.  Para el que quiera verla, aquí os dejo el link:

La especulación en los mercados financieros

 

 

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Las Bitcoin siguen dando guerra

Hace ya algo más de un año que dedicamos dos o tres post a las Bitcoins, y siguen dando guerra.  A día de hoy cotizan a $12.      El reto que Bitcoin tiene por delante, que no es otro que convertirse en moneda, es extremadamente difícil.   Y aun si tuviese éxito en un futuro y siendo muy optimistas se estabilizase por ejemplo en $80, es más que probable que previamente vuelva a visitar cotas mucho más bajas que las actuales en su cotización contra el dólar.    Y esto es debido a que por su novedad, descubrir su precio es una tarea compleja que conllevará mucha prueba y error por parte del mercado, como ya señalamos aquí (punto 2).

Hoy quería hacer referencia a dos artículos sobre Bitcoins, uno de Juan Ramón Rallo y otro de José Luis Ricón.   Coincido bastante con las apreciaciones de José Luis, y gracias a la re-lectura de ambos me parece interesante resaltar las siguientes ideas, no necesariamente relacionadas con los artículos referidos:

  • Bitcoin es ante todo una moneda criptográfica, no electrónica.   Las Bitcoins son la representación electrónica de una serie de propiedades criptográficas o matemáticas.   De la misma forma que goldmoney es la representación electrónica de un certificado de depósito de oro.
  • A diferencia de la moneda basada en crédito que sencillamente se crea o emite, las Bitcoin se producen o descubren (se podría asimilar, de forma muy simplificada, a la búsqueda de nuevos números primos).   En este sentido cabe insistir que la parte importante de su producción no es su representación si no el proceso de cálculo necesario para descubrirla.  Igual que en el caso de los dólares actuales la clave de su existencia es la participación de un deudor, un bien presente y el propietario del bien presente o acreedor, y lo de menos es su representación en papel o en los registros contables de un banco.
  • Las Bitcoin son un concepto matemático, que no por intangible es menos real que el oro.  Está claro que la tangibilidad o intangibilidad no es un criterio para decidir si algo es un bien presente o no, ni tampoco tendríamos porque inferir que un bien intangible es menos útil o valioso que uno tangible, solo por el hecho de ser intangible.

Como reflexión final, añadiría que aunque las bitcoin se podrían “bancarizar” de momento son principalmente una moneda al portador, y además no son el pasivo de nadie.    Y a diferencia de la moneda fiat “pura” (como los Greenbacks de la época de Abraham Lincoln), no dependen de ningún emisor ni de su diligencia o disciplina a la hora de regular la moneda.   Esta dependencia, por cierto, es la que desnuda la naturaleza de crédito de aquella moneda fiat “pura”, tal y como señaló Mises (1912 p. 61).

Al contrario que la moneda fiat y de la misma forma que el oro, las Bitcoins una vez producidas son independientes de su productor/emisor, éste ya puede desaparecer o caer en la más absoluta de las ruinas, que no tiene por qué afectar a su valor ni a su cantidad.   En lo que se refiere a la producción del oro o las Bitcoins, solo un gran cambio en la capacidad del hombre para doblegar las propiedades matemáticas de las Bitcoin o las propiedades físicas del oro podrían afectar significativamente a su cantidad, y por tanto a su valor.

Manuel Polavieja.

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Socialismo, Crédito y Sistemas Monetarios

Para que una comunidad reducida de personas funcione, las interrelaciones tienen que tender a percibirse como beneficiosas para los individuos.  Bien es cierto que en grupos reducidos no tiene porque recibirse todo lo que se da y viceversa, puede existir un gran número de donaciones, por ejemplo de padres a hijos, donde la contraprestación que reciben los padres no suele ser material pero si satisface necesidades biológicas y/o espirituales.   Pero en este artículo nos centraremos en los intercambios materiales, es decir los intercambios de bienes y servicios como pueden ser vigilancia, herramientas, comida, ropa o curar una herida.  Estos intercambios permiten una mayor especialización de cada uno de los individuos a tareas concretas, permiten la división del trabajo.

Tanto en los antiguos grupos de personas (familias, tribus o clanes) como en los grupos actuales (asociaciones, grupos de amigos y también familias) es muy habitual el intercambio directo o trueque independientemente de que exista el dinero o no.   Pero este trueque no suele ser al contado. La dificultad de que los bienes y servicios existan o se presten al mismo tiempo y lo reducido del grupo y la confianza mutua entre los integrantes lleva a que ese trueque sea muy habitualmente a plazo o a crédito. Es decir, un cazador puede recibir los servicios de un curandero para sanar una herida de caza sin necesidad de pagarle los servicios al contado, ya que de forma general el cazador provee al curandero con alimentos.   Existe confianza entre los individuos, existe crédito.

¿Que tipo de crédito?  No es un crédito expresado en términos monetarios, ni tampoco necesariamente en términos de un bien concreto como por ejemplo podría ser la entrega de 15 kilos de naranjas en Enero a cambio de la promesa de recibir 15 kilos de trigo en Agosto.    Es un crédito en el que no se especifica de forma concreta alguna o varias de las siguientes cosas:  el bien a recibir, su calidad, su cantidad o en que fecha, es decir un crédito irregular.  Por el contrario, un crédito regular sería aquel en el que si se especifican todas y cada una de esas cosas.

Por otro lado, creo honestamente que el socialismo (propiedad comunal de los bienes: vivienda, tierra, herramientas…) es perfectamente viable como sistema de organización económico en grupos muy reducidos.  El socialismo y el crédito irregular en absoluto tienen que ir de la mano, pero por cuestiones prácticas es muy posible que ambos se den en estos grupos reducidos, donde además no es necesario ni práctico el intercambio a través de la moneda,  ocupando su lugar el trueque y la confianza o más concretamente el trueque y el crédito irregular.   Los problemas del socialismo vienen cuando se intenta aplicar al ámbito incorrecto, que es en comunidades o sociedades amplias y complejas donde la norma es que los agentes interactuan sin conocerse, por ejemplo el que compra gasolina no tiene la más remota idea de quien es el que extrajo el petróleo que se utilizó para producirla y de su honorabilidad o profesionalidad.  Algo muy similar ocurre cuando el crédito irregular se utiliza en ámbitos sociales muy extendidos.

En un entorno reducido y controlado donde todo el mundo se conoce, los actos de los miembros tienden a salir siempre en la foto, y es muy complicado que alguien escape incumpliendo las obligaciones adquiridas por el crédito irregular que le fue concedido.   Un miembro que por ejemplo no cumpla sus obligaciones por holgazán será reprendido por los demás más pronto que tarde, incluso si no corrige su actitud podría llegar a ser excluido del grupo.

Sin embargo, cuando el crédito irregular fluye entre individuos que se desconocen, se abre la vía a que aquellos que sistemáticamente cometen errores o incumplen sus compromisos no sean detectados por los demás, abusando del crédito que se les otorga.   El colmo de esta situación es cuando se utiliza el crédito irregular como moneda, y se permite que las deudas sean canceladas con adicional crédito irregular.   Y desgraciadamente los pilares fundamentales de los sistemas monetarios actuales (Dolares, Euros) son precisamente la moneda basada en Crédito Irregular y la Reserva Fraccionaria, mecanismo este último que nos habilita a todos, y especialmente a los Estados, para emitir crédito irregular a través de los bancos.

Las monedas que utilizamos hoy día son clarísimos créditos irregulares, porque no especifican que bien recibiremos, ni que cantidad, ni su calidad ni en que fecha.  Supuestamente los bancos velan por que sus deudores cumplan con sus compromisos, pero su incentivo para hacerlo es muy débil porque ellos solo intermedian el crédito, no lo otorgan, llevándose un margen via intereses por un capital que no tienen.  Este margen regalado sobre el gran volumen de préstamos que la Reserva Fraccionaria permite hacer al banco, proporciona un gran colchón de ingresos para cubrir muchos préstamos fallidos, incentivo ideal para que el banco sea mucho menos diligente de lo que debiera a la hora de intermediar préstamos.

Pero un momento, ¿Quien regala ese margen de intereses al banco?  Pues todo aquel que acepta vender bienes y servicios a cambio de Dólares o Euros.  ¿Y por qué hace ese regalo?  Pues porque a cambio obtiene liquidez y al mismo tiempo se desentiende del comprador / deudor original y de los riesgos de que éste impague.   Hay que decir que si el banco realmente asumiera todo el riesgo de que el deudor impague no hablaríamos de regalo, pero es evidente que ningún banco es capaz de asumir que todos sus deudores impaguen.  Si eso sucediera, serían los depositantes del banco quienes paguen el pato o bien los contribuyentes si el banco es rescatado.

El gran Ludwig Von Mises dio buena cuenta de los insuperables problemas de coordinación que padece el Socialismo cuando se intenta aplicar a gran escala.  En el siglo XXI, la Teoría del Tiempo Económico de Carlos Bondone perfecciona a Mises al acuñar el concepto de crédito irregular.

La introducción del crédito irregular como moneda provoca una enorme distorsión de la confianza entre los agentes, amplificándola sobremanera en las fases de expansión crediticia y reduciéndola dramáticamente en las fases de contracción.  También tiene el pernicioso efecto de que muchos errores no se imputen a quien realmente los comete, todo esto unido a que además los precios están expresados en estas monedas basadas en crédito irregular nos lleva a poder afirmar que el cálculo económico también se dificulta sobremanera en los regímenes monetarios actuales.   Para llegar al colapso producido por un sistema económico socialista no es necesario que el sistema político sea socialista, es suficiente con inocular los principios de funcionamiento del socialismo en el sistema monetario.

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Confusión entre dinero y crédito

Uno de los problemas más graves de las teorías económicas vigentes, es su incapacidad para  diferenciar claramente entre dinero y crédito.  La mayoría de las teorías sostienen que el dinero es el medio de intercambio generalmente aceptado.   Y la verdad es que en lenguaje llano parece tan solo una cuestión de semántica.   Solemos intercambiar las palabras moneda y dinero con preferencia por la última del mismo modo que en lenguaje llano nunca preguntamos “¿cual es tu masa?” sino “¿cuanto pesas?”

Sin embargo, si queremos ser rigurosos la física nos aporta los fundamentos teóricos apropiados y nos dice claramente que una cosa es el peso, y otra muy distinta la masa.   Sin esta diferenciación, poner un satélite en órbita sería una auténtica pesadilla.  Seguramente sería imposible.

De forma similar a como ocurriría con el peso y la masa en física, en economía fusionar los conceptos dinero y crédito es un error gravísimo.  Tampoco saldríamos de ese tremendo error si incluimos un concepto como subconcepto del otro, es decir, afirmar por ejemplo que el crédito puede ser un tipo de dinero, porque seguiríamos afirmando entonces que el crédito es dinero.

Para tener un marco teórico sólido en cualquier ámbito científico, no importa que se trate de ciencias naturales o sociales,  hace falta categorizar los conceptos adecuadamente, no importa tanto el nombre que les pongamos, sino el hecho de que los conceptos y categorías estén correctamente estructurados.  En mi opinión las aportaciones con más rigor científico en este sentido son las de Carl Menger en sus Principios de Economia Política y Carlos Bondone en su Teoría del Tiempo Económico (TTE).

Bondone propone que en teoría monetaria será necesario añadir un concepto adicional.  Este concepto sería el de moneda, cuya definición es medio de intercambio indirecto (el trueque sería intercambio directo).  A continuación es necesario restringir el concepto de dinero solo a los bienes económicos presentes como pueden ser el trigo, el oro, la plata, etc.    Utilizaremos el término “dinero” porque cronológicamente la primera moneda que empleó el hombre fueron bienes presentes (dinero).

A estos efectos, definiremos crédito como un derecho a recibir bienes presentes en el futuro.  Si se especifica la cantidad, calidad del bien a recibir y una fecha de vencimiento, hablaremos de crédito regular.  Si falta alguno de esos requisitos, entonces estaremos hablando de crédito irregular.   Aquí hago un análisis un poco más detallado del concepto de crédito a la luz de la TTE.

Por último, toda moneda que no sea dinero (bien presente), solo puede ser crédito.  Así nos quedaríamos con la siguiente estructura teórica:

Moneda:  Medio de intercambio indirecto y unidad de cuenta.  Tipos de moneda:

  • Dinero: Bien presente utilizado como moneda (sal, trigo, oro, plata, certificados de depósito de oro o plata, etc.).  Ojo, la sal o el oro solo alcanzarán la categoría de dinero cuando se utilizan como moneda, mientras tanto serán simplemente bienes económicos.
  • Crédito:  Toda moneda que no sea dinero, solo puede ser crédito (letras de cambio, pagarés, dolares, euros, etc.).  Como hemos dicho antes, el crédito puede ser regular como un billete de banco convertible en plata u oro o irregular como los actuales Euros o dolares, donde no se especifica que bien recibiremos, ni su cantidad, ni su calidad ni en que fecha.

La utilización del crédito como moneda fue un gran avance económico, similar a la transición del trueque al uso del dinero.  Sin embargo, mientras que el crédito regular no suele generar problemas, el crédito irregular si que es verdaderamente problemático.   Si a esto se le suma la confusión entre dinero y crédito, de forma que al crédito irregular se le otorgue la categoría de dinero, entonces los problemas son mucho mayores.

Si para conceder crédito es imprescindible un bien presente que poder prestar, y al mismo tiempo otorgamos a los Euros la categoría de bien presente (dinero), cuando sabemos que los Euros no son bienes presentes sino crédito, entonces estaremos admitiendo que es científicamente posible la creación instantánea e infinita de bienes presentes!!!   Que sería como admitir que es posible construir un edificio de infinitas plantas.  De manera que sería lo mismo construir un edificio sobre el suelo de un terreno, que sobre el suelo de la planta 98 de un rascacielos  ¿Por el hecho de llamar  suelo a las dos cosas y que ambas puedan tener usos parecidos podemos decir que tienen las mismas propiedades científicas?

Si aceptásemos que es científicamente correcto que cualquier suelo es igualmente valido para edificar, se haría muy complicado y penoso rebatir que un edificio puede tener infinitas plantas, aunque intuyamos claramente que es insostenible.   El crédito (edificio) solo puede surgir del dinero (suelo), pero si aceptamos que “crédito=dinero” entonces se podrá generar crédito sobre crédito hasta el infinito.  Al no rechazar de plano el error de concepto, convalidamos por pasiva el error científico “dinero=crédito”, y nos vemos obligados a dar mil y un argumentos de porque eso no es bueno ni recomendable.

Al final, a todo aquel que haga un mal uso del concepto del dinero haciendo denuncias del tipo “los bancos imprimen dinero de la nada” (en realidad no hacen tal cosa, si no que emiten moneda-crédito) se le calificará de aguafiestas o anticuado, cuando en realidad su protesta está llena de razón solo que está científicamente mal planteada.  Debería decir  “Sres. Banqueros centrales, no pretendan hacernos creer que crean dinero (riqueza) porque eso es científicamente imposible, lo que ustedes están haciendo al emitir moneda es endeudarse de forma extremadamente imprudente”.

El endeudamiento intensivo junto con un exceso de confianza en el futuro es una tentadora y peligrosa combinación que suele acabar en desgracias innecesarias.   Por eso es vital que la ciencia económica sea capaz de aportar un conocimiento científico apropiado y riguroso.

Manuel Polavieja.

Nota: En breve subiré un post donde intentaré explicar porqué la propuesta  en Teoría Monetaria de Carlos Bondone es más precisa y preferible a la de Mises o Hayek.

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¿Que es el interés y que tiene que ver con el tiempo?

El tiempo es un concepto con el que estamos acostumbrados a tratar de forma cotidiana.  Horas, minutos, meses, años… son las unidades de las que nos hemos provisto para poder manejarnos bien en el concepto tiempo.

Cuantificar el tiempo en unidades estándar es simplemente una cuestión práctica, posiblemente lo hacemos porque trasladamos la misma forma de trabajar que tenemos con el espacio (metros, millas, kilómetros), que es algo mucho más tangible y físico.

El caso es que la “espacialización” del tiempo partiéndolo en unidades estándar como días o segundos es muy útil en la física, y también es muy útil en economía.    Pero hemos de tener cuidado al trasladar los conceptos de la física a los conceptos de la economía.  Ya decía Heráclito que lo único permanente es el cambio en si mismo.  El tiempo es cambio, y sin cambio no puede haber tiempo.   En definitiva, el tiempo es una sucesión de cambios.

En física los cambios son achacables sobre todo a la acción natural (la gravedad, el óxido de un metal, la maduración de un fruto, etc…).  En economía además de la acción natural deberemos tener mucho más en cuenta los cambios inducidos por la acción humana.

Si tenemos en cuenta la teoría del valor subjetivo, el hecho de advertir que el tiempo es una sucesión de cambios es muy importante.  ¿Por qué? Porque cuando consideramos útil un bien, por ejemplo un vaso de agua, lo más importante en esa consideración es lo sedientos que estemos, no el vaso de agua en si.   Y todo cambio en nuestro nivel de sed implicará una valoración distinta del mismo vaso de agua.   Muy simplificadamente, esto es la teoría del valor subjetivo puesta en relación con el tiempo (entendido como cambio).

En este sentido, no solo es relevante que un bien pueda o no permanecer fisicamente inalterado, o incluso que pueda crecer o dar frutos.  Como exponíamos más arriba con el ejemplo del vaso de agua y nuestro nivel de sed, son tan importantes o incluso a veces más, los cambios en nuestra apreciación subjetiva de los bienes.  No valoramos igual una manta en verano que en invierno, y sin embargo la manta es fisicamente la misma en ambos momentos.  Mientras la manta no se deteriore significativamente sería admisible decir que es la misma manta en términos físicos, sin embargo es distinta en términos económicos!!

El tiempo es valioso porque tenemos una absoluta falta de control sobre él, nos produce incertidumbre (cambios), y sobre todo porque la disponibilidad de tiempo es muy escasa y limitada, y por tanto valiosa para el ser humano.   Y ya sabemos que todo lo que el ser humano valora es susceptible de intercambiarse.  Y si algo se intercambia automáticamente genera un precio. ¿Cual sería entonces el precio del tiempo cuando se intercambia?: El interés.

Pero claro, el tiempo no se puede intercambiar así como así porque no es algo tangible.  El tiempo se tiene que materializar en otros bienes para poder ser intercambiado, de la misma forma que la música, cuando no es en directo, se intercambia a través de en un soporte (una partitura, un CD o un mp3).

¿Y como se materializa el tiempo en un bien?  Pues a través del préstamo de bienes presentes.  Si yo necesito trigo y  tengo un campo de trigo ,y  además se que con mucha probabilidad en un plazo de tiempo dispondré de una cosecha de grano, puedo pedirlo prestado y devolverlo cuando coseche mi propio campo.  No tengo la total certeza pero si la suficiente seguridad, siempre subjetiva, de que dispondré de ese grano en el futuro para poder devolverlo.

Yo no tengo la capacidad de hacer que pase el tiempo más rápido en mi campo de trigo para cosechar antes, es imposible.   Lo único que está en mi mano  es pedir el grano que necesite  prestado,  y lo hago  porque tengo la suficiente seguridad de que podré devolverlo en el futuro.   Mi problema no es el trigo, porque se que lo tendré, mi gran problema es el tiempo.  Por eso cuando pido el trigo prestado estoy en realidad intercambiando tiempo, y pagaré una contraprestación, el interés, por ese “pequeño viaje económico en el tiempo”.

Para leer una versión extendida de este artículo, pinche aquí.

Para leer detalladamente el análisis de Carlos Bondone sobre la teoría del interés, aquí está el enlace al documento pdf completo.

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¿Se convertirá Mario Draghi en esclavo de sus palabras?

Yo no lo creo.   Y no lo creo porque las palabras del pasado viernes del Sr. Draghi son eso, palabras, y ya sabemos que la labor de los políticos es retorcer las palabras.   No creo que tenga el menor problema en desdecirse, y además lo tiene muy fácil.

Lo tiene muy fácil porque su declaración fue tan genérica que ahora tiene la libertad de matizarla como le venga en gana, y si los gobernantes europeos ahora esconden la cabeza bajo tierra poniendo mil excusas para limitar las compras de deuda italiana o española por parte del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera o del MEDE, ya tiene la excusa perfecta:  ¿Por que me decís a mi que compre si vosotros no ponéis un duro?

Si el BCE llegase a comprar cantidades significativas de deuda española o italiana, necesita que otros inversores le acompañen, porque así, si la jugada sale mal puede endilgarles sus pérdidas.

Algunos economistas ponen a la Fed como modelo para justificar la intervención del BCE, este argumento no puede ser más ridículo porque los bonos que compra la Fed son bonos emitidos por la que por el momento sigue siendo la primera economía del mundo, no bonos de Portugal, Italia o España.   ¿Creen que el BCE pondría algún problema en comprar bonos alemanes?

Pero lo más importante de todo este asunto de la intervención del Banco Central, o de la salvación del Euro es que descubre con total crudeza las vergüenzas de las teorías económicas vigentes, y es que éstas son incapaces de identificar que la verdadera naturaleza de la crisis no es otra cosa que un gran desajuste en la estructura de capital de la economía.   No es de extrañar, porque carecen de Teoría del Capital o la ningunean.

¿Que problema habría si todas las deudas que contrajo tanto el sector público como el privado estuvieran invertidas en buenas inversiones?   Pues que como mucho tendríamos un problema temporal de liquidez.  Y no es el caso, porque el problema es claramente de solvencia.   Como muy bien explica la Teoría Austriaca del Ciclo Económico, (el artículo del enlace es más que recomendable) construir y producir por error grandes cantidades de bienes de capital que por desgracia no van a ser necesarios, como por ejemplo grúas, hormigoneras o tuneladoras es un problema que en ningún modo puede solucionarse con maquinaciones monetarias.

El proceso de ajuste consiste, muy resumidamente, en que todos estos bienes que sobran vean su precio reducido lo suficiente como para que a otros empresarios les interese volverlos a utilizar en otra actividad, o en el peor de los casos se liquiden.    Es decir, tiene que haber un proceso de reajuste en los precios relativos de los bienes y no una subida o bajada generalizada y uniforme de los mismos que es lo que se conseguiría con devaluaciones o inyecciones monetarias.

Con una devaluación, los precios relativos se mantendrían, pero supuestamente aumentaría la competitividad con el exterior siempre que se trate de la producción de bienes que no dependa de a su vez de importar otros bienes.  Pero esto no solo no sirve para nada sino que además es contraproducente, ya que mantendrá con vida aquellas empresas que producen bienes innecesarios y no liberarán esos factores productivos y recursos (trabajadores, financiación, etc…) hacia nuevos proyectos, que son los que tienen que sacarnos de la crisis.

Manuel Polavieja.

Prohibición de cortos: Demagogia y Populismo por los cuatro costados.

Hoy día 23 de Julio se ha dado orden a la CNMV para que prohiba la toma de posiciones cortas en cualquier valor español.   Esta clase de medidas no es nueva, aunque España se lleva la palma en lo que se refiere a este tipo de normas porque incluso sin la prohibición expresa de hoy, la ley española ha sido siempre una de las más restrictivas en lo que se refiere a posiciones cortas.  Y por cierto, eso no ha impedido que el comportamiento de nuestro mercado sea mucho peor que las de otros paises.

Como dice el título de este post la medida es efectiva en lo que se refiere a populismo, pero totalmente contraproducente en el objetivo que supuestamente pretende, que es “estabilizar” los mercados. Es decir, conseguir que la bolsa deje de bajar.

En primer lugar porque los especuladores que adoptan posiciones cortas son siempre potenciales compradores, ya que si quieren recoger beneficios y cerrar su operación necesitan comprar.   En los días de pánico son precisamente ellos los que salen a comprar.

En segundo lugar, y como consecuencia del argumento anterior, los inversores que tienen posiciones abiertas en el mercado pasan a ser únicamente potenciales vendedores, para equilibrar ese potencial vendedor habrá que atraer nuevos compradores al mercado.  ¿Está el mercado español en condiciones de atraer más compradores y equilibrar ese potencial artificialmente inclinado hacia la venta?

En tercer lugar, tenemos multitud de ejemplos donde los accionistas de referencia han comprado acciones a crédito ya sea a título personal o vía Oferta Pública de Adquisición:  SOS, Metrovacesa, Colonial, Iberdrola / ACS, Repsol / Sacyr Vallehermoso, Martinsa Fadesa, Reyal Urbis, ¿seguimos?   La presión vendedora en estas compañías es descomunal, muchas han caido más de un 95% con respecto a sus máximos históricos.  Por supuesto, esta presión vendedora está directamente relacionada con esas insostenibles compras a crédito que se hicieron en la época de la burbuja.

Cuarto, cuando un inversor decide ponerse corto en una compañía, el número de títulos al que tiene acceso para vender es limitado (los tiene que pedir prestados) mientras que los inversores que adoptan posiciones largas pueden disponer de cantidades de crédito en una proporción muchísimo mayor, cortesía de nuestros Bancos Centrales y sus monedas fiduciarias y de la reserva fraccionaria.   Por tanto, ante tal desequilibrio de fuerzas entre alcistas y bajistas, muy mal tiene que estar una compañía para que un especulador bajista decida correr el riesgo de ponerse corto en ella.   Especialmente cuando las pérdidas potenciales por una posición corta son ilimitadas.  Muchos especuladores bajistas no solo pierden, sino que se arruinan.

Quinto y más importante.    Los descensos de la bolsa son un síntoma de la crisis, no una causa.  La causa de esta crisis es el mórbido exceso de endeudamiento de la economía acumulado a lo largo de muchas décadas.   Y el endeudamiento no es otra cosa que vender un dinero que no se tiene, es decir, adoptar posiciones cortas contra la moneda.   Los políticos siguen con la mentalidad de la burbuja, se sigue  fomentando vender un dinero que no se tiene (endeudarse) mientras que se limita o prohíbe el único contrapeso natural del mercado al endeudamiento excesivo, que son precisamente las posiciones cortas en activos.

La consecuencia más inmediata de esta medida es que la bolsa española perderá muchísima liquidez, porque los operadores a corto plazo dejarán de participar en ella.   La razón de ser de la bolsa es la liquidez, sin ella pierde gran parte de su atractivo.    Pero se ve que el populismo y la demagogia son más importantes, incluso si para ello hay que llevarse por delante el mercado financiero.

¿Podría la moneda fiat comenzar a circular desde cero?

Sin duda alguna.

Hace un tiempo que tenía pendiente escribir este post, con la idea de organizar las ideas surgidas de un interesantísimo intercambio que tuve con Nicolás Cachanosky en el blog Punto de Vista Económico.  Basicamente el ejercicio que tratábamos de hacer es si era viable desde un punto de vista teórico que un banco comenzase a emitir moneda fiat sin ningún ratio de conversión con alguna otra moneda que existiera previamente.

En este post, a esta nueva moneda fiat la llamaremos FNueva, y para hacer el ejemplo lo más simple posible, pongamos que el intento de poner FNueva en circulación lo hacemos en una economía que no ha conocido el dinero y realiza todos los intercambios vía trueque.

Esto quiere decir que carecemos de una unidad de cuenta estándar para representar las relaciones de intercambio, es decir, no tenemos precios monetarios.  Pero sin embargo si tenemos precios “a secas”. Por ejemplo, un huevo por dos tomates, 20 sacos de trigo por una carreta, etc….

Bien, imaginemos que yo mismo soy quien pretende ser el emisor de FNuevas, y las emito porque quiero comprar 10 tomates a mi vecino el hortelano, y lo único que yo tengo para ofrecerle es trigo, que a él no le interesa.  Pero sin embargo el hortelano si tiene prisa por deshacerse de sus tomates antes de que se echen a perder.

¿Cuantas monedas emito? Pues por ejemplo 100 FNuevas.   Como es el primer intercambio con esta moneda, la cantidad es totalmente arbitraria, ya que no importa la cantidad de FNuevas que acuerde con el hortelano, el valor de éstas siempre será el valor de los 10 tomates en el momento del intercambio (como si se tratara de una “foto” del valor de esos 10 tomates en ese momento).  Es importante notar que los tomates ya están relacionados con todos los precios de la economía, por tanto las 100 FNuevas se “conectan” al resto de la economía en el mismo instante que se intercambian por 10 tomates (justo en este punto “desmontamos” el teorema de regresión de Mises).   Eso si, una vez realizado el primer intercambio me tengo que ceñir al valor fijado en caso de emitir más FNuevas, o si no el hortelano jamás volverá a hacer negocios conmigo.

¿Y porque habría de aceptar el hortelano mis 100 FNuevas a cambio de sus tomates?   Pues aquí entramos con mi postura, en la que sostengo que las FNuevas circularán gracias a su naturaleza de pasivo.   El hortelano podría estar dispuesto a aceptar mis Fnuevas siempre que yo me comprometa a recomprárselas por el contravalor correspondiente, que podrían ser 10 tomates, 5 huevos o cualquier otro bien que para el hortelano represente un valor equivalente al que tenían (nótese el tiempo pasado del verbo tener) los 10 tomates en el momento que me los entregó a cambio de mis 100 FNuevas.   Es decir, siempre que yo me tome la recompra de las 100 FNuevas como una obligación.

El día que yo le recompre las 100 FNuevas al hortelano (vendiéndole cualquier bien o servicio que él necesite), toda la transacción quedará saldada y tanto yo como el hortelano estaremos satisfechos.    A raíz de esta experiencia y aprovechando mi solvencia y prestigio se me ocurre ofrecer esta modalidad de pago a distintos vecinos, e incluso animado por el éxito y ante la insistente demanda decido emitir FNuevas para prestarlas a otros vecinos, siempre que éstos se comprometan a devolverme las FNuevas y así pueda retirarlas de circulación (de otro modo, las FNuevas perderían su valor precipitadamente).   Acaba de nacer el banco emisor de FNuevas!, y su éxito dependerá de la diligencia a la hora de emitir FNuevas en nombre de otros agentes.  O lo que es lo mismo, que los bienes que mantenga en mi activo (préstamos a mis vecinos y otros bienes) respalden adecuadamente a los billetes emitidos.

En este ejemplo, las FNuevas reflejan la esencia del concepto “Crédito Irregular” que propone Carlos Bondone, que es todo aquel crédito para el que no se determina el bien que lo cancela, o su calidad o su cantidad o en que fecha.   Además, tal y como propone también Carlos Bondone, todo aquel que acepte este ejemplo como viable, se dará cuenta de lo innecesario del teorema de regresión de Mises como justificación teórica (que no histórica) del valor de la moneda fiat.

Manuel Polavieja.

El BCE, ese “gran” compañero de viaje de los inversores en Bonos periféricos.

Después de casi 5 años de crisis, las medidas monetarias expansivas han llevado al apalancamiento del BCE al límite de lo insostenible.   Como dicen en Zerohedge, el BCE es el mayor Hedge Fund de Europa.   Y este gran apalancamiento, de la misma forma que le sucede a los bancos españoles, hace que en un balance tan grande el mínimo deterioro de sus activos pueda llevarse por delante sus fondos propios.

Ante el deterioro de sus fondos propios el BCE, como cualquier otra empresa, podría quebrar. Ah, ¿Pero los bancos centrales pueden quebrar?  Desde luego que si. Porque paradójicamente el BCE tiene el privilegio de endeudarse mucho más que cualquier banco comercial, pero lo que no puede hacer es recapitalizarse a si mismo. Estar en la tesitura de tener que recapitalizar al BCE (y solo Alemania podría hacerlo) sería el fin del Euro. Estoy seguro de que Alemania antes de hacer eso, abandonaría la moneda única.

Entonces, ¿Cual es la solución? Pues la que ya se vio con Grecia, y la que estamos viendo con el mecanismo LTRO. El BCE no asumirá pérdidas de ningún activo, se las endosará a los demás tenedores de bonos o a los bancos que hayan pedido prestado vía LTRO.

¿Y que efecto tiene esta actitud del BCE sobre las primas de riesgo? Pues en mi opinión no puede ser más negativa, porque la intervención del BCE solo sirve para añadir mayor presión al bono que esté comprando. ¿Que pensará un tenedor de Bonos españoles si el BCE empieza a comprar en grandes cantidades?  Pues despues de lo que pasó en Grecia, pensará en vendérselos cuanto antes al propio BCE, porque sabe que si el Reino de España impaga, el BCE no asumirá las pérdidas y que la parte de pérdidas que no asume el BCE se tiene que repartir entre él y el resto de los tenedores de bonos.   La participación del BCE en el mercado de deuda pública es puro veneno, hoy día el BCE es el peor compañero de viaje que existe para un inversor en bonos.

Alguien podría pensar que la solución esté en que el BCE lo compre absolutamente todo, y de esa forma reducir a 0 las primas de riesgo.   Y entonces, ¿Que pasa si el país emisor en cuestión impaga porque a pesar de la prima de riesgo a 0 su economía ha implosionado?, bueno pues entonces el BCE le endosará las perdidas a los otros inv….  Ah no!!  que en este caso ya no hay otros inversores, que está el BCE solo!!! ¿A quien le endosará el BCE entonces esas pérdidas?  ¿Al pais emisor? No, porque precisamente el país emisor  está sin un duro.

Entonces solo quedarían dos opciones, que el BCE asuma las pérdidas y se asome al precipicio de la quiebra, o que el BCE se líe la manta a la cabeza y se dedique a refinanciar hasta el infinito a países  insolventes llevando su apalancamiento no ya a 20, 30 o 50 veces sus fondos propios.  Si no a 100, 200 veces o lo que haga falta.   Lo cual haría que el Banco Central de Zimbawe pareciese una entidad sólida y solvente al lado del BCE.

Sr. Krugman, Sr. Montoro y Sr. Rubalcaba y todos aquellos que pidan la intervención del BCE.  A ningún ente le suele gustar autodestruirse,  y el BCE es un ente con sus limitaciones como todos los demás.   Por eso el BCE no salvará nunca a ningún pais.   Ah!, por cierto  Sr. Krugman, vaya usted poniendo sus barbas a remojar, si quiere puede decirle al Sr. Bernanke que le acompañe, para cuando el mercado comience a huir del bono americano, veremos como se comporta la Fed si tal situación se plantease.

El interés y la preferencia temporal

El tiempo es un concepto con el que estamos acostumbrados a tratar de forma cotidiana.  Horas, minutos, meses, años… son las unidades de las que nos hemos provisto para poder manejarnos bien en el concepto tiempo.

Cuantificar el tiempo en unidades estándar es simplemente una cuestión práctica, posiblemente lo hacemos porque trasladamos la misma forma de trabajar que tenemos con el espacio (metros, hectáreas, litros), que es algo mucho más tangible y físico.

El caso es que la “espacialización” del tiempo partiéndolo en unidades estándar como días o segundos es muy útil en la física, y también es muy útil en economía.    Pero hemos de tener cuidado al trasladar los conceptos de la física a los conceptos de la economía.  Ya decía Heráclito que lo único permanente es el cambio en si mismo.  El tiempo es cambio, y sin cambio no puede haber tiempo.   En definitiva, el tiempo es una sucesión de cambios.

En física los cambios son achacables sobre todo a la acción natural (la gravedad, el óxido de un metal, la maduración de un fruto, etc…).  En economía además de la acción natural deberemos tener mucho más en cuenta los cambios inducidos por la acción humana.

Si tenemos en cuenta la teoría del valor subjetivo, el hecho de advertir que el tiempo es una sucesión de cambios es muy importante.  ¿Por qué? Porque cuando consideramos útil un bien, por ejemplo un vaso de agua, lo más importante en esa consideración es lo sedientos que estemos, no el vaso de agua en si.   Y todo cambio en nuestro nivel de sed implicará una valoración distinta del mismo vaso de agua.   Muy simplificadamente, esto es la teoría del valor subjetivo puesta en relación con el tiempo (entendido como cambio).

En este sentido, no solo es relevante que un bien pueda o no permanecer físicamente inalterado, o incluso que pueda crecer o dar frutos.  Como exponíamos más arriba con el ejemplo del vaso de agua y nuestro nivel de sed, son tan importantes o incluso a veces más, los cambios en nuestra apreciación subjetiva de los bienes.  No valoramos igual una manta en verano que en invierno, y sin embargo la manta es físicamente la misma en ambos momentos.  Mientras la manta no se deteriore significativamente sería admisible decir que es la misma manta en términos físicos, sin embargo es distinta en términos económicos!!

Por eso el enfoque de la Teoría de la Preferencia Temporal no es adecuado.  La teoría de la preferencia temporal pretende comparar un mismo bien en el presente y en el futuro, cuando no pueden ser idénticos.  Sobre todo porque ya hemos visto que lo importante no es el bien en si, sino el sujeto que lo valora.  La preferencia temporal dice:  “A igualdad de circunstancias (ceteris paribus) el ser humano prefiere los bienes presentes a los bienes futuros”.   Esta afirmación tiene los siguientes problemas:

  • Si introducimos la condición “a igualdad de circunstancias” (o “ceteris paribus“) estamos poniendo la condición de que nada cambie, y si nada cambia entonces no transcurre tiempo.  Y si no transcurre tiempo,  los bienes futuros no son tales.   No olvidemos que el tiempo no son segundos o minutos, el tiempo es cambio.
  • Además, la utilización del condicionante ceteres paribus denota un tratamiento lineal del tiempo, como si lo relevante fuese que únicamente  transcurran días, meses o años, que solo son conceptos abstractos, cuando lo importante son los cambios que se producen.   El cambio no se produce necesariamente de forma lineal y constante, también puede producirse de forma abrupta e irregular.

Y por eso el tiempo es valioso.   Porque tenemos una absoluta falta de control sobre él, nos produce incertidumbre (cambios), y sobre todo por el hecho de que la disponibilidad de tiempo es extremadamente escasa y limitada, y por tanto valiosa para el ser humano.   Y ya sabemos que todo lo que el ser humano valora es susceptible de intercambiarse.  Y si algo se intercambia automáticamente genera un precio. ¿Cual sería entonces el precio del tiempo cuando se intercambia?: El interés.

Pero claro, el tiempo no se puede intercambiar así como así porque no es algo tangible.  El tiempo se tiene que materializar en otros bienes para poder ser intercambiado, de la misma forma que la música, cuando no es en directo, se intercambia a través de en un soporte (una partitura, un CD o un mp3).

¿Y como se materializa el tiempo en un bien?  Pues a través del préstamo de bienes presentes.  Si yo necesito trigo y  tengo un campo de trigo, y  además se que con mucha probabilidad en un plazo de tiempo dispondré de una cosecha de grano, puedo pedirlo prestado y devolverlo cuando coseche mi propio campo.  No tengo la total certeza pero si la suficiente seguridad, siempre subjetiva, de que dispondré de ese grano en el futuro para poder devolverlo.

Yo no tengo la capacidad de hacer que pase el tiempo más rápido en mi campo de trigo para cosechar antes, es imposible.   Lo único que está en mi mano  es pedir el grano que necesite  prestado,  y lo hago  porque creo que podré devolverlo en el futuro.   Mi problema no es el trigo, porque se que lo tendré, mi gran problema es el tiempo.  Por eso cuando pido el trigo prestado estoy en realidad intercambiando tiempo, y pagaré una contraprestación, el interés, por ese “pequeño viaje económico en el tiempo”.

Este artículo pretende ser una puerta de entrada al nuevo trabajo de Carlos Bondone, donde realiza un análisis exhaustivo y brillante de las teorías del interés de otros autores comparándolas con los planteamientos de su Teoría del Tiempo Económico (TTE), que ofrece un paradigma más general y por tanto más potente desde el punto de vista teórico.  Y digo más potente porque:

  1. trata el tiempo como un bien económico más respetando el axioma “propietario-bien económico-precio”
  2. y porque al mantener que el ser humano valora más los bienes económicos que estén en mejor relación temporal con la necesidad que satisfacen (manta en invierno vs. manta en verano), engloba  la preferencia por los bienes presentes como una particularidad de la teoría del interés, no una generalidad.  Ya que, por ejemplo, la preferencia permanente por los bienes presentes no explica satisfactoriamente el ahorro ni la acumulación de capital, que consiste precisamente en preferir aplazar nuestras necesidades al futuro.

Para leer detalladamente el análisis de Carlos Bondone sobre la teoría del interés, aquí está el enlace al documento pdf completo.

Los austriacos entregan su cabeza a Paul Krugman

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Paul Krugman escribió un artículo en el New York Times denunciando las predicciones inflacionistas que Peter Schiff realizó en 2009.   Normalmente estoy en desacuerdo con Paul Krugman, pero esta vez lamento decir que sus quejas están justificadas.

Peter Schiff
Peter Schiff

Lo primero que me gustaría destacar sobre el artículo de Paul Krugman, es que sorprendentemente Schiff desprecia casi totalmente la posibilidad de deflación, que es uno de los resultados más probables del estallido de cualquier burbuja de crédito.

Segundo, Schiff asume que la Fed emite dinero, pero eso no es demasiado riguroso.  Para evitar que personas como el Dr. Krugman desmonten facilmente los argumentos de los austriacos habría que expresarse con rigor, y lo que la Fed emite es crédito que nosotros utilizamos como moneda.   Esta diferencia entre dinero y crédito es extremadamente importante, ya que el dinero (entendido como un bien presente) permanece indefinidamente en el sistema a no ser que se decida retirarlo, mientras que el crédito siempre es temporal.  La monetización del crédito es inflacionaria en un primer momento, pero es deflacionaria durante el resto de la existencia del crédito que sirvió para dar origen a la moneda a medida que se amortiza, o peor aun a medida que se impaga.

Tercero, desde el momento en que la moneda es un pasivo (crédito), esta burbuja de crédito es un sinónimo perfecto de una toma masiva de posiciones cortas contra la moneda por parte de todos los agentes.  Creo que Schiff no se da cuenta de que los planificadores centrales son los últimos agentes en apuntarse a la burbuja de crédito.  Sencillamente son el primo en una partida de poker, y la razón principal es que en ningún caso serán ellos quienes pierdan, sino el contribuyente.   Cuando los Bancos Centrales y el Gobierno entran en la burbuja de crédito cuando ésta ya está en un estadio de avance tan extremo, lo que están haciendo es adoptar posiciones cortas contra la moneda cuando practicamente todos los demás agentes (el mercado) se ha dado cuenta de que es el momento de hacer totalmente lo contrario, que es cerrar esas posiciones cortas y reducir por tanto el tamaño de sus balances.   La Fed y el Gobierno fueron los últimos agentes en entrar de lleno en la burbuja con su “all-ín” de endeudamiento durante 2008 / 2009 expandiendo de forma dramática sus balances.  Creo que es más que posible que los Planificadores Centrales acabarán por seguir al mercado de nuevo y finalmente comenzarán a dejar que sus balances se contraigan, o como mucho conseguir que su tamaño se mantenga,   La “Operación Twist” es hasta el momento la primera prueba de esta actitud.

Cuarto, me sorprende el poder que Schiff otorga a los órganos de planificación central, dando por hecho que serían capaces de resolver cualquier problema al que se enfrenten, incluso si se trata de revertir la contracción crediticia (deflación) provocada por la mayor burbuja de crédito de la historia de la humanidad.

Quinto, Schiff precide alta inflación o incluso hiperinflación, pero esto es lo que ha venido pasando ya durante los últimos 40 años a medida que la burbuja de crédito crecía!!!  Está prediciendo lo que ya ha pasado!!! Precisamente el gran problema de la Fed es que apenas está “consiguiendo” que la burbuja de crédito crezca más.

Paul Krugman

Y en lo que concierne a la propuesta de Krugman para evitar su “trampa de liquidez”, creo que no podía haber optado por una estrategia más suicida.   Aunque es cierto que monetizar deuda puede servir para contrarrestar la deflación en un primer momento, esa deuda que se monetiza alimentará un potencial deflacionario aun mayor en el futuro.   Además, no es posible crear cantidades de deuda infinita, porque ningún agente puede expandir su balance hasta el inifinito.    Si el Gobierno de los Estados Unidos siguiese endeudándose, podría hacer que el mercado de bonos se desplomase de la misma forma que lo hizo el de Islandia o el de Grecia. La Reserva Federal no puede suplantar a todo el mercado de bonos y convertirse en el único acreedor del Gobierno, es una idea ridícula e inasumible para la Fed.   Si la Fed sigue comprando bonos, es porque el mercado considera que los Estados Unidos aun son solventes.  Es el mercado quien decide si el Estado es solvente o no, no la Fed.    Una vez que el mercado de bonos comenzase a colapsar, será un asunto extremadamente espinoso para la Fed seguir monetizando esos bonos, especialmente teniendo en cuenta lo extremadamente abultado del balance de la Reserva Federal.

Cuando una burbuja de crédito alcanza el tamaño de la actual, afrontar una fuerte contración del crédito es inevitable.   Cuanto más tarde lo asumamos, mayor será la contracción que tendremos que sufrir.   La consecuencia natural de una contracción crediticia es deflación, que teoricamente podría transformarse en hiperinflación por el Banco Central.  Pero me cuesta muchísimo ver a la Fed inmolándose y sacrificando el dólar, que significaría destruir deliberadamente su propio negocio.   En cualquier caso, como se trata de una decisión política, y en política todo es posible, debo admitir que tanto un escenario Deflacionario como otro de Alta Inflación son posibles.

Pero desde luego, lo que si creo es que los economistas no deberían despreciar la posibilidad de deflación, y deberían recomendar que se afronte la contracción del crédito lo antes posible, en lugar de recomendar imprudentemente mayor endeudamiento (en esto estoy de acuerdo con el Sr. Schiff), que solo servirá para alimentar una contracción crediticia aun mayor en el futuro.

Austrians surrender their head to Paul Krugman

Español ->

Paul Krugman wrote an article in the New York Times dennouncing Peter Schiff´s predictions about inflation in 2009.   I normally disagree on Paul Krugman´s views 90% of the time. But in this case, I regret to say that his complains are justified.

Peter Schiff
Peter Schiff

First of all, Schiff amazingly disregards the possibility of deflation, which is one of the most possible outcomes of any credit bubble.

Second, Schiff assumes that the Fed is issuing money, but this is not true, they are issuing credit that we use as currency.   This differentiation between money and credit is extremely important, since money (understood as a present good) remains forever in the system unless the issuer decides to withdraw it, while credit is always temporary.  Credit monetization is inflationary in a very first stage, but it is deflationary the rest of  that credit´s existence as it is paid down, or even worse as it is defaulted.

Third, since our currencies are liabilities (credit), this credit bubble is a perfect sinonymous of a massive short sell against the currency.  Schiff doesn´t realize that central planners are being the last agents to board in the credit bubble.  They are just the sucker in the poker game, and the main reason for their attitude is that is not  their money what they loose, it is the taxpayer´s money.   When Central Banks and Government are entering the credit bubble at this late stages, they are just shorting the currency when everybody else (the market) has realized that is time to do the complete opposite covering their short positions in currency and therefore reducing their balance sheets.   The Fed and the Government were the very last agents to follow the market in 2008 / 2009 with their “all-in” bet  by dramatically expanding their balance sheets.  The Central Planners will follow again the market and eventually will begin to let their balance sheets contract, or at the “best” case, maintaining its size.  Operation Twist is the first proof of this attitude so far.

Fourth, Schiff awards an amazing power to central planning institutions, given for granted that they are able to solve any problem they face, no matter if the problem is reversing the credit contraction caused by the greatest credit bubble in humankind´s history.

Fifth, Schiff is predicting high inflation, but this is what already has happend during the last 40 years, as the credit bubble grew!!!.   The Fed´s problem is that the bubble is not growing anymore.

New York Times columnist, Paul Krugman.

Paul Krugman

Now, regarding Krugman´s proposal to avoid his “liquidity trap”, he could not have thinked of a more self-defeating strategy.   While it is true that monetizing debt might offset deflation at a first stage, this debt will feed a greater deflationary potential for the future.      Besides, it is not possible to create infinite debt, no agent´s balance sheet can be expanded ad infinitum.    If the government keeps expanding its balance sheet by issuing additional debt, the bond market will collapse just the same way it collapsed in Iceland or Greece.   The Federal Reserve cannot impersonate the full bond market as a creditor, it is just such a inmensely big task for the Fed.    And if the Fed is still buying bonds, is because the market still considers that the US are creditworthy.   Once the bond market begins to collapse it will be an extremely thorny business for the Fed to monetize those bonds, specially taking in account the current situation of the Fed´s balance sheet.

When a credit bubble gets to the size of  the current credit bubble, credit contraction is unavoidable. The later we face it, the greater the credit contraction will be.   The “natural” outcome of a credit contraction is Deflation, which theoretically could be turned into hyperinflation by the Central Bank.  I can´t see the Fed delibilerately sacrificing the dollar and therefore destroying its own business, but that depends on their political will, so I must admit that both Deflation and High Inflation are possible outcomes.   Anyway, I dont´think that economists should disregard the possibility of deflation, they should  advise to face smaller credit contraction as soon as possible, instead of foolishly feeding future greater credit contraction by throwing in more debt into the monetary system.