Bienes presentes y bienes futuros

Según la Teoría del Tiempo Económico de Carlos Bondone, toda moneda que no sea un bien presente solo puede ser crédito.   Esta sentencia es contundente, pero para poder interpretarla con precisión es necesario saber que es un bien presente y que es un bien futuro.

Vamos a partir de las siguientes premisas:

  • Bien: cosa útil a las necesidades humanas.
  • Bien económico: bien escaso, es decir, la cantidad existente de un bien es inferior a la demandada.
  • Por axioma: no existe bien económico sin propietario ni propietario sin bien económico.
  • Bien económico presente: bien económico que existe en el momento presente del propietario.
  • Bien económico futuro: bien económico que será presente en tiempo futuro del propietario.

Es importante tener en cuenta el axioma “bien económico <-> propietario”.  Esto quiere decir que lo determinante en esta clasificación no es que un bien exista o no, sino que exista y además sea propiedad del agente en cuestión. Por ejemplo, si yo tengo derecho a que se me entregue una onza de oro dentro de un mes, esa onza de oro es para mi un bien futuro independientemente de que esa onza exista hoy o no.

Si el derecho a reclamar¹ la onza de oro se documentara o titulizara, ese documento o título lo calificaremos como bien futuro.   Es evidente que el derecho, titulizado o no, existe en el presente, es útil en el presente, y tiene valor en el presente.  Pero sería muy confuso calificarlo como bien presente puesto que la única razón de su existencia es representar en el presente a un bien futuro.

La diferencia entre bien económico presente y bien económico futuro es importantísima. Especialmente cuando se trata de bienes futuros que tienen un carácter contractual (obligaciones y/o promesas).

El valor subjetivo de un bien presente no tiene por qué depender de ningún agente distinto al que lo valora. Por el contrario, el valor subjetivo de un bien futuro de origen contractual depende si o si de las vicisitudes del agente obligado, además de la valoración del mercado, por supuesto.

Por ejemplo, yo puedo evaluar las propiedades de una onza de oro independientemente de quien la produjo. Incluso su productor podría haber quebrado o haber fallecido y en la gran mayoría de los casos (dejo aparte el coleccionismo) eso no cambiará las propiedades y la utilidad de una onza de oro. Lo mismo podemos decir del trigo, la plata, la sal o la gasolina.

Sin embargo, ¿Que pasa con un bien futuro de origen contractual como un bono, un pagaré o una moneda fiat cuando su emisor quiebra? Pues que con toda probabilidad el valor de mercado del papelito cambiará radicalmente, cuando el papelito en sí sigue siendo el mismo.

Conclusión

La enorme diferencia es que el valor de los bienes presentes depende única y exclusivamente del mercado, mientras que en el caso de los bienes futuros contractuales hay un único agente (el emisor) que puede influir más en el valor del bien que todo el mercado en su conjunto.

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¹ Los títulos de propiedad, como los certificados de depósito, no son derechos a reclamar bienes presentes sino una representación contractual de la propiedad.  Un título de propiedad demuestra la propiedad del bien presente, pero no habilita a su poseedor a que un tercero le entregue en propiedad el bien presente en cuestión, puesto que el bien presente ya es de su propiedad.

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Teoría Monetaria de Bondone. Cuadros resumen.

En primer lugar hay que situar la Teoría Monetaria en contexto.  La teoría monetaria es un subconjunto teórico de la Teoría del Intercambio (por cierto que el cuadro sería más completo si desarrollara el trueque a crédito) :

Fuente: Capitalismo y Moneda (Carlos Bondone)

Y esta es la comparativa teórica de la Teoría Monetaria de Bondone con austriacos y con las principales corrientes de pensamiento económico.

Fuente: Causalidad Monetaria (Carlos Bondone)

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La especulación en los mercados financieros

El pasado sábado me invitaron a dar una charla en el Instituto Juan de Mariana sobre la especulación en los mercados financieros.  Para el que quiera verla, aquí os dejo el link:

La especulación en los mercados financieros

 

 

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Las Bitcoin siguen dando guerra

Hace ya algo más de un año que dedicamos dos o tres post a las Bitcoins, y siguen dando guerra.  A día de hoy cotizan a $12.      El reto que Bitcoin tiene por delante, que no es otro que convertirse en moneda, es extremadamente difícil.   Y aun si tuviese éxito en un futuro y siendo muy optimistas se estabilizase por ejemplo en $80, es más que probable que previamente vuelva a visitar cotas mucho más bajas que las actuales en su cotización contra el dólar.    Y esto es debido a que por su novedad, descubrir su precio es una tarea compleja que conllevará mucha prueba y error por parte del mercado, como ya señalamos aquí (punto 2).

Hoy quería hacer referencia a dos artículos sobre Bitcoins, uno de Juan Ramón Rallo y otro de José Luis Ricón.   Coincido bastante con las apreciaciones de José Luis, y gracias a la re-lectura de ambos me parece interesante resaltar las siguientes ideas, no necesariamente relacionadas con los artículos referidos:

  • Bitcoin es ante todo una moneda criptográfica, no electrónica.   Las Bitcoins son la representación electrónica de una serie de propiedades criptográficas o matemáticas.   De la misma forma que goldmoney es la representación electrónica de un certificado de depósito de oro.
  • A diferencia de la moneda basada en crédito que sencillamente se crea o emite, las Bitcoin se producen o descubren (se podría asimilar, de forma muy simplificada, a la búsqueda de nuevos números primos).   En este sentido cabe insistir que la parte importante de su producción no es su representación si no el proceso de cálculo necesario para descubrirla.  Igual que en el caso de los dólares actuales la clave de su existencia es la participación de un deudor, un bien presente y el propietario del bien presente o acreedor, y lo de menos es su representación en papel o en los registros contables de un banco.
  • Las Bitcoin son un concepto matemático, que no por intangible es menos real que el oro.  Está claro que la tangibilidad o intangibilidad no es un criterio para decidir si algo es un bien presente o no, ni tampoco tendríamos porque inferir que un bien intangible es menos útil o valioso que uno tangible, solo por el hecho de ser intangible.

Como reflexión final, añadiría que aunque las bitcoin se podrían “bancarizar” de momento son principalmente una moneda al portador, y además no son el pasivo de nadie.    Y a diferencia de la moneda fiat “pura” (como los Greenbacks de la época de Abraham Lincoln), no dependen de ningún emisor ni de su diligencia o disciplina a la hora de regular la moneda.   Esta dependencia, por cierto, es la que desnuda la naturaleza de crédito de aquella moneda fiat “pura”, tal y como señaló Mises (1912 p. 61).

Al contrario que la moneda fiat y de la misma forma que el oro, las Bitcoins una vez producidas son independientes de su productor/emisor, éste ya puede desaparecer o caer en la más absoluta de las ruinas, que no tiene por qué afectar a su valor ni a su cantidad.   En lo que se refiere a la producción del oro o las Bitcoins, solo un gran cambio en la capacidad del hombre para doblegar las propiedades matemáticas de las Bitcoin o las propiedades físicas del oro podrían afectar significativamente a su cantidad, y por tanto a su valor.

Manuel Polavieja.

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Confusión entre dinero y crédito

Uno de los problemas más graves de las teorías económicas vigentes, es su incapacidad para  diferenciar claramente entre dinero y crédito.  La mayoría de las teorías sostienen que el dinero es el medio de intercambio generalmente aceptado.   Y la verdad es que en lenguaje llano parece tan solo una cuestión de semántica.   Solemos intercambiar las palabras moneda y dinero con preferencia por la última del mismo modo que en lenguaje llano nunca preguntamos “¿cual es tu masa?” sino “¿cuanto pesas?”

Sin embargo, si queremos ser rigurosos la física nos aporta los fundamentos teóricos apropiados y nos dice claramente que una cosa es el peso, y otra muy distinta la masa.   Sin esta diferenciación, poner un satélite en órbita sería una auténtica pesadilla.  Seguramente sería imposible.

De forma similar a como ocurriría con el peso y la masa en física, en economía fusionar los conceptos dinero y crédito es un error gravísimo.  Tampoco saldríamos de ese tremendo error si incluimos un concepto como subconcepto del otro, es decir, afirmar por ejemplo que el crédito puede ser un tipo de dinero, porque seguiríamos afirmando entonces que el crédito es dinero.

Para tener un marco teórico sólido en cualquier ámbito científico, no importa que se trate de ciencias naturales o sociales,  hace falta categorizar los conceptos adecuadamente, no importa tanto el nombre que les pongamos, sino el hecho de que los conceptos y categorías estén correctamente estructurados.  En mi opinión las aportaciones con más rigor científico en este sentido son las de Carl Menger en sus Principios de Economia Política y Carlos Bondone en su Teoría del Tiempo Económico (TTE).

Bondone propone que en teoría monetaria será necesario añadir un concepto adicional.  Este concepto sería el de moneda, cuya definición es medio de intercambio indirecto (el trueque sería intercambio directo).  A continuación es necesario restringir el concepto de dinero solo a los bienes económicos presentes como pueden ser el trigo, el oro, la plata, etc.    Utilizaremos el término “dinero” porque cronológicamente la primera moneda que empleó el hombre fueron bienes presentes (dinero).

A estos efectos, definiremos crédito como un derecho a recibir bienes presentes en el futuro.  Si se especifica la cantidad, calidad del bien a recibir y una fecha de vencimiento, hablaremos de crédito regular.  Si falta alguno de esos requisitos, entonces estaremos hablando de crédito irregular.   Aquí hago un análisis un poco más detallado del concepto de crédito a la luz de la TTE.

Por último, toda moneda que no sea dinero (bien presente), solo puede ser crédito.  Así nos quedaríamos con la siguiente estructura teórica:

Moneda:  Medio de intercambio indirecto y unidad de cuenta.  Tipos de moneda:

  • Dinero: Bien presente utilizado como moneda (sal, trigo, oro, plata, certificados de depósito de oro o plata, etc.).  Ojo, la sal o el oro solo alcanzarán la categoría de dinero cuando se utilizan como moneda, mientras tanto serán simplemente bienes económicos.
  • Crédito:  Toda moneda que no sea dinero, solo puede ser crédito (letras de cambio, pagarés, dolares, euros, etc.).  Como hemos dicho antes, el crédito puede ser regular como un billete de banco convertible en plata u oro o irregular como los actuales Euros o dolares, donde no se especifica que bien recibiremos, ni su cantidad, ni su calidad ni en que fecha.

La utilización del crédito como moneda fue un gran avance económico, similar a la transición del trueque al uso del dinero.  Sin embargo, mientras que el crédito regular no suele generar problemas, el crédito irregular si que es verdaderamente problemático.   Si a esto se le suma la confusión entre dinero y crédito, de forma que al crédito irregular se le otorgue la categoría de dinero, entonces los problemas son mucho mayores.

Si para conceder crédito es imprescindible un bien presente que poder prestar, y al mismo tiempo otorgamos a los Euros la categoría de bien presente (dinero), cuando sabemos que los Euros no son bienes presentes sino crédito, entonces estaremos admitiendo que es científicamente posible la creación instantánea e infinita de bienes presentes!!!   Que sería como admitir que es posible construir un edificio de infinitas plantas.  De manera que sería lo mismo construir un edificio sobre el suelo de un terreno, que sobre el suelo de la planta 98 de un rascacielos  ¿Por el hecho de llamar  suelo a las dos cosas y que ambas puedan tener usos parecidos podemos decir que tienen las mismas propiedades científicas?

Si aceptásemos que es científicamente correcto que cualquier suelo es igualmente valido para edificar, se haría muy complicado y penoso rebatir que un edificio puede tener infinitas plantas, aunque intuyamos claramente que es insostenible.   El crédito (edificio) solo puede surgir del dinero (suelo), pero si aceptamos que “crédito=dinero” entonces se podrá generar crédito sobre crédito hasta el infinito.  Al no rechazar de plano el error de concepto, convalidamos por pasiva el error científico “dinero=crédito”, y nos vemos obligados a dar mil y un argumentos de porque eso no es bueno ni recomendable.

Al final, a todo aquel que haga un mal uso del concepto del dinero haciendo denuncias del tipo “los bancos imprimen dinero de la nada” (en realidad no hacen tal cosa, si no que emiten moneda-crédito) se le calificará de aguafiestas o anticuado, cuando en realidad su protesta está llena de razón solo que está científicamente mal planteada.  Debería decir  “Sres. Banqueros centrales, no pretendan hacernos creer que crean dinero (riqueza) porque eso es científicamente imposible, lo que ustedes están haciendo al emitir moneda es endeudarse de forma extremadamente imprudente”.

El endeudamiento intensivo junto con un exceso de confianza en el futuro es una tentadora y peligrosa combinación que suele acabar en desgracias innecesarias.   Por eso es vital que la ciencia económica sea capaz de aportar un conocimiento científico apropiado y riguroso.

Manuel Polavieja.

Nota: En breve subiré un post donde intentaré explicar porqué la propuesta  en Teoría Monetaria de Carlos Bondone es más precisa y preferible a la de Mises o Hayek.

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¿Que es el interés y que tiene que ver con el tiempo?

El tiempo es un concepto con el que estamos acostumbrados a tratar de forma cotidiana.  Horas, minutos, meses, años… son las unidades de las que nos hemos provisto para poder manejarnos bien en el concepto tiempo.

Cuantificar el tiempo en unidades estándar es simplemente una cuestión práctica, posiblemente lo hacemos porque trasladamos la misma forma de trabajar que tenemos con el espacio (metros, millas, kilómetros), que es algo mucho más tangible y físico.

El caso es que la “espacialización” del tiempo partiéndolo en unidades estándar como días o segundos es muy útil en la física, y también es muy útil en economía.    Pero hemos de tener cuidado al trasladar los conceptos de la física a los conceptos de la economía.  Ya decía Heráclito que lo único permanente es el cambio en si mismo.  El tiempo es cambio, y sin cambio no puede haber tiempo.   En definitiva, el tiempo es una sucesión de cambios.

En física los cambios son achacables sobre todo a la acción natural (la gravedad, el óxido de un metal, la maduración de un fruto, etc…).  En economía además de la acción natural deberemos tener mucho más en cuenta los cambios inducidos por la acción humana.

Si tenemos en cuenta la teoría del valor subjetivo, el hecho de advertir que el tiempo es una sucesión de cambios es muy importante.  ¿Por qué? Porque cuando consideramos útil un bien, por ejemplo un vaso de agua, lo más importante en esa consideración es lo sedientos que estemos, no el vaso de agua en si.   Y todo cambio en nuestro nivel de sed implicará una valoración distinta del mismo vaso de agua.   Muy simplificadamente, esto es la teoría del valor subjetivo puesta en relación con el tiempo (entendido como cambio).

En este sentido, no solo es relevante que un bien pueda o no permanecer fisicamente inalterado, o incluso que pueda crecer o dar frutos.  Como exponíamos más arriba con el ejemplo del vaso de agua y nuestro nivel de sed, son tan importantes o incluso a veces más, los cambios en nuestra apreciación subjetiva de los bienes.  No valoramos igual una manta en verano que en invierno, y sin embargo la manta es fisicamente la misma en ambos momentos.  Mientras la manta no se deteriore significativamente sería admisible decir que es la misma manta en términos físicos, sin embargo es distinta en términos económicos!!

El tiempo es valioso porque tenemos una absoluta falta de control sobre él, nos produce incertidumbre (cambios), y sobre todo porque la disponibilidad de tiempo es muy escasa y limitada, y por tanto valiosa para el ser humano.   Y ya sabemos que todo lo que el ser humano valora es susceptible de intercambiarse.  Y si algo se intercambia automáticamente genera un precio. ¿Cual sería entonces el precio del tiempo cuando se intercambia?: El interés.

Pero claro, el tiempo no se puede intercambiar así como así porque no es algo tangible.  El tiempo se tiene que materializar en otros bienes para poder ser intercambiado, de la misma forma que la música, cuando no es en directo, se intercambia a través de en un soporte (una partitura, un CD o un mp3).

¿Y como se materializa el tiempo en un bien?  Pues a través del préstamo de bienes presentes.  Si yo necesito trigo y  tengo un campo de trigo ,y  además se que con mucha probabilidad en un plazo de tiempo dispondré de una cosecha de grano, puedo pedirlo prestado y devolverlo cuando coseche mi propio campo.  No tengo la total certeza pero si la suficiente seguridad, siempre subjetiva, de que dispondré de ese grano en el futuro para poder devolverlo.

Yo no tengo la capacidad de hacer que pase el tiempo más rápido en mi campo de trigo para cosechar antes, es imposible.   Lo único que está en mi mano  es pedir el grano que necesite  prestado,  y lo hago  porque tengo la suficiente seguridad de que podré devolverlo en el futuro.   Mi problema no es el trigo, porque se que lo tendré, mi gran problema es el tiempo.  Por eso cuando pido el trigo prestado estoy en realidad intercambiando tiempo, y pagaré una contraprestación, el interés, por ese “pequeño viaje económico en el tiempo”.

Para leer una versión extendida de este artículo, pinche aquí.

Para leer detalladamente el análisis de Carlos Bondone sobre la teoría del interés, aquí está el enlace al documento pdf completo.

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Socialismo, Crédito y Sistemas Monetarios

Para que una comunidad reducida de personas funcione, las interrelaciones tienen que tender a percibirse como beneficiosas para los individuos.  Bien es cierto que en grupos reducidos no tiene porque recibirse todo lo que se da y viceversa, puede existir un gran número de donaciones, por ejemplo de padres a hijos, donde la contraprestación que reciben los padres no suele ser material pero si satisface necesidades biológicas y/o espirituales.   Pero en este artículo nos centraremos en los intercambios materiales, es decir los intercambios de bienes y servicios como pueden ser vigilancia, herramientas, comida, ropa o curar una herida.  Estos intercambios permiten una mayor especialización de cada uno de los individuos a tareas concretas, permiten la división del trabajo.

Tanto en los antiguos grupos de personas (familias, tribus o clanes) como en los grupos actuales (asociaciones, grupos de amigos y también familias) es muy habitual el intercambio directo o trueque independientemente de que exista el dinero o no.   Pero este trueque no suele ser al contado. La dificultad de que los bienes y servicios existan o se presten al mismo tiempo y lo reducido del grupo y la confianza mutua entre los integrantes lleva a que ese trueque sea muy habitualmente a plazo o a crédito. Es decir, un cazador puede recibir los servicios de un curandero para sanar una herida de caza sin necesidad de pagarle los servicios al contado, ya que de forma general el cazador provee al curandero con alimentos.   Existe confianza entre los individuos, existe crédito.

¿Que tipo de crédito?  No es un crédito expresado en términos monetarios, ni tampoco necesariamente en términos de un bien concreto como por ejemplo podría ser la entrega de 15 kilos de naranjas en Enero a cambio de la promesa de recibir 15 kilos de trigo en Agosto.    Es un crédito en el que no se especifica de forma concreta alguna o varias de las siguientes cosas:  el bien a recibir, su calidad, su cantidad o en que fecha, es decir un crédito irregular.  Por el contrario, un crédito regular sería aquel en el que si se especifican todas y cada una de esas cosas.

Por otro lado, creo honestamente que el socialismo (propiedad comunal de los bienes: vivienda, tierra, herramientas…) es perfectamente viable como sistema de organización económico en grupos muy reducidos.  El socialismo y el crédito irregular en absoluto tienen que ir de la mano, pero por cuestiones prácticas es muy posible que ambos se den en estos grupos reducidos, donde además no es necesario ni práctico el intercambio a través de la moneda,  ocupando su lugar el trueque y la confianza o más concretamente el trueque y el crédito irregular.   Los problemas del socialismo vienen cuando se intenta aplicar al ámbito incorrecto, que es en comunidades o sociedades amplias y complejas donde la norma es que los agentes interactuan sin conocerse, por ejemplo el que compra gasolina no tiene la más remota idea de quien es el que extrajo el petróleo que se utilizó para producirla y de su honorabilidad o profesionalidad.  Algo muy similar ocurre cuando el crédito irregular se utiliza en ámbitos sociales muy extendidos.

En un entorno reducido y controlado donde todo el mundo se conoce, los actos de los miembros tienden a salir siempre en la foto, y es muy complicado que alguien escape incumpliendo las obligaciones adquiridas por el crédito irregular que le fue concedido.   Un miembro que por ejemplo no cumpla sus obligaciones por holgazán será reprendido por los demás más pronto que tarde, incluso si no corrige su actitud podría llegar a ser excluido del grupo.

Sin embargo, cuando el crédito irregular fluye entre individuos que se desconocen, se abre la vía a que aquellos que sistemáticamente cometen errores o incumplen sus compromisos no sean detectados por los demás, abusando del crédito que se les otorga.   El colmo de esta situación es cuando se utiliza el crédito irregular como moneda, y se permite que las deudas sean canceladas con adicional crédito irregular.   Y desgraciadamente los pilares fundamentales de los sistemas monetarios actuales (Dolares, Euros) son precisamente la moneda basada en Crédito Irregular y la Reserva Fraccionaria, mecanismo este último que nos habilita a todos, y especialmente a los Estados, para emitir crédito irregular a través de los bancos.

Las monedas que utilizamos hoy día son clarísimos créditos irregulares, porque no especifican que bien recibiremos, ni que cantidad, ni su calidad ni en que fecha.  Supuestamente los bancos velan por que sus deudores cumplan con sus compromisos, pero su incentivo para hacerlo es muy débil porque ellos solo intermedian el crédito, no lo otorgan, llevándose un margen via intereses por un capital que no tienen.  Este margen regalado sobre el gran volumen de préstamos que la Reserva Fraccionaria permite hacer al banco, proporciona un gran colchón de ingresos para cubrir muchos préstamos fallidos, incentivo ideal para que el banco sea mucho menos diligente de lo que debiera a la hora de intermediar préstamos.

Pero un momento, ¿Quien regala ese margen de intereses al banco?  Pues todo aquel que acepta vender bienes y servicios a cambio de Dólares o Euros.  ¿Y por qué hace ese regalo?  Pues porque a cambio obtiene liquidez y al mismo tiempo se desentiende del comprador / deudor original y de los riesgos de que éste impague.   Hay que decir que si el banco realmente asumiera todo el riesgo de que el deudor impague no hablaríamos de regalo, pero es evidente que ningún banco es capaz de asumir que todos sus deudores impaguen.  Si eso sucediera, serían los depositantes del banco quienes paguen el pato o bien los contribuyentes si el banco es rescatado.

El gran Ludwig Von Mises dio buena cuenta de los insuperables problemas de coordinación que padece el Socialismo cuando se intenta aplicar a gran escala.  En el siglo XXI, la Teoría del Tiempo Económico de Carlos Bondone perfecciona a Mises al acuñar el concepto de crédito irregular.

La introducción del crédito irregular como moneda provoca una enorme distorsión de la confianza entre los agentes, amplificándola sobremanera en las fases de expansión crediticia y reduciéndola dramáticamente en las fases de contracción.  También tiene el pernicioso efecto de que muchos errores no se imputen a quien realmente los comete, todo esto unido a que además los precios están expresados en estas monedas basadas en crédito irregular nos lleva a poder afirmar que el cálculo económico también se dificulta sobremanera en los regímenes monetarios actuales.   Para llegar al colapso producido por un sistema económico socialista no es necesario que el sistema político sea socialista, es suficiente con inocular los principios de funcionamiento del socialismo en el sistema monetario.

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El tiempo económico

Para aquellos que tengan interés en el tratamiento teórico del tiempo en la Teoría del Tiempo Económico de Carlos Bondone, a continuación dejo un extracto del Capítulo V del libro Teoría de la Relatividad Económica.

Capítulo V

INTERCAMBIO INTERTEMPORAL – EL TIEMPO ECONÓMICO

Dada la enorme importancia que tiene el tiempo en la economía, al igual que en todo el acontecer de los
entes en general (ya que no sólo trasciende al ser humano), le he reservado un capítulo especial. En estas líneas veremos por qué hablo de la relatividad económica, así como Einstein habló de la relatividad física.

He realizado muchas referencias al tiempo en lo que va de la cadena de la causalidad económica; en este
apartado precisaré un poco más lo que significa en la economía del hombre.
Se ha destacado que la existencia del hombre, como la de todos los entes en general, no se concibe sin el
tiempo, que todo los seres humanos tienen un componente temporal que forma parte de su esencia como
tal. Así, el tiempo trasciende la misma categoría humana en general, motivo por el cual necesitamos
restringir ese concepto de tiempo y referirnos específicamente al tiempo económico del hombre.

Desde el punto de vista económico, es decir, del ser humano que está en constante acción por satisfacer
necesidades que son relativas a instantes espacio temporales, digo concretamente que nos interesa el
tiempo en función de la relación humana necesidad-satisfacción, y en forma específica, el tiempo
escaso, el tiempo que reúne las condiciones ya sabidas de cualquier bien económico, que satisface
necesidades y está en relación cuantitativa de escasez.
En economía, el tiempo que nos interesa es el que relaciona el lapso en el que perdura la necesidad para
satisfacer y el tiempo que demanda la consecución del bien económico hasta que esté en disposición de
satisfacer dicha necesidad.

Para ser más explícito, todo en economía surge de la necesidad, la cual implica tiempo y está asociada sí o
sí a conceptos temporales tales como inicio, mantenimiento, continuidad, fin, periodicidad, etc. A su vez,
los bienes económicos deben su razón de ser a la necesidad, que participa por esa relación biunívoca
“necesidad-bien económico” de todos los aspectos temporales que asignamos a la necesidad.
Esta forma sencilla y concreta de expresar la participación del tiempo en la economía, creo que satisface
todos los desarrollos teóricos que en la ciencia económica han incorporado al tiempo, los cuales -en forma
de lista que no pretende ser completa pero sí intenta atender los aspectos más importantes- son:

1) Lo marginal: obviamente este concepto tan útil para la economía está totalmente contemplado
en el concepto de tiempo económico que expreso. Puedo decir también que lo marginal en
economía no existe sin la presencia del factor tiempo. Nuestro concepto del tiempo da paso al
concepto de lo marginal, ya que marginal sí o sí tiempo y tiempo implica lo marginal. Expresado
de otra forma, lo marginal equivale a flujo -el cual sólo se concibe con el tiempo-, en oposición a
lo total, que equivale a existencia o stock (el cual se mide en un instante). Tuve oportunidad de
expresar la importancia del tiempo en lo relativo a lo marginal cuando hablé de la teoría del
valor subjetivo, pero se extiende también a todo lo que sea medir variables o conceptos
económicos como rendimiento, producción, etc.

2) Preferencia temporal: es la que expresa que los bienes económicos presentes tienen mayor
valor que los bienes económicos futuros. Mi concepto del tiempo económico, en tanto refiere a
la temporalidad de “necesidad-bien económico”, considera la preferencia temporal implícita en
esa biunivocidad y no necesita adoptarla como valedera; ni siquiera la considera indispensable,
ya que la necesidad es siempre presente y subjetivamente distinta en cada instante, con lo cual se
tornan incomparables. Expresado en otras palabras, los bienes económicos que estén en mejor
relación temporal con la necesidad que satisfacen tendrán mayor valor subjetivo y, de ello,
mejorarán el nivel de los precios que alcancen en el intercambio interpersonal. Al hablar de
mejor relación temporal, me refiero simplemente al tiempo en el cual el bien económico
satisface la necesidad según los tiempos de ésta. La prescindencia del principio de la preferencia
temporal está corroborada por la existencia de bienes económicos que alcanzarán mayor valor en
el futuro que en el presente, como lo es un bien económico que durante el verano presente no
tiene utilidad y la tendrá en el invierno próximo, motivo por el cual podemos decir que es un
bien económico futuro y que en el presente, es una simple cosa. Vemos que mi teoría no necesita
del principio de la preferencia temporal, excepto que por ésta se entienda la tendencia natural del
hombre a solucionar problemas y/o mejorar su condición presente, en la cual se encuentra
también su apreciación sobre el futuro.

3) Eficiencia productiva: con ella refiero al concepto que manifiesta que, con el transcurso del
tiempo, el hombre produce la misma o mayor cantidad de los mismos bienes económicos con
menor esfuerzo; por ejemplo, el conocer la hora hoy se satisface con un costo muy inferior al
que era necesario hace muchos años; hoy hay relojes muy baratos. Este aspecto temporal de la
economía es el que se conoce también como el pasaje de nicho-diferenciación-costo, que nos
expresa que todo nuevo bien económico comienza siendo caro para luego tornarse más barato.
También podemos decir que es la síntesis del llamado “ajuste clásico”, mediante el cual la
competencia aumenta la oferta y reduce los precios. Mi teoría comprende este aspecto, en
función de que lo contempla la parte referida al tiempo en que los bienes económicos están
disponibles, en cantidad y calidad, para satisfacer la necesidad del agente económico que la
padece.

4) Tiempos de producción: involucra generalmente el aspecto de la necesidad de incorporar
bienes de capital o intermedios a fin de producir más bienes económicos en el mismo tiempo. Si
bien podemos considerarlo como un caso perteneciente al aspecto ya destacado de eficiencia
productiva, lo pongo por separado, porque es la esencia de una teoría muy útil y elaborada de
Böhm-Bawerk y sus discípulos, especialmente Hayek (con sus famosos triángulos). La esencia
del razonamiento es la que surge de Menger, cuando habla de bienes económicos de primer
orden, segundo orden y así hasta designar en general bienes de orden superior, como los que
están más distantes del momento en que concurrirán a la satisfacción de la necesidad última para
la cual está derivada su participación. Obviamente este tiempo económico está contemplado en
mi expresión referida al tiempo en que los bienes económicos están disponibles para satisfacer la
necesidad del agente económico que la padece.

5) Bienes durables y no durables: el aspecto temporal que deriva en la clasificación que al
respecto he hecho está incluido totalmente en mi concepto del tiempo. Contempla tanto los
bienes durables de capital como los bienes durables de consumo, los cuales sabemos van
satisfaciendo necesidades a través del tiempo en función, precisamente, de que tienen
durabilidad; lo mismo podemos decir de la satisfacción que brindan los bienes económicos
llamados servicios, que apuntan a satisfacer necesidades temporalmente continuas o periódicas.
También este tiempo económico está contemplado en mi expresión referida al tiempo en que los
bienes económicos están disponibles para satisfacer la necesidad al agente económico que la
padece, más aún si tenemos en cuenta que la misma categorización de durables o no durables
está hecha en función del tiempo en que el bien económico existe para tal cometido.

6) Tipos de bienes económicos: en términos generales, vemos que mi concepto del tiempo
económico comprende todos los tipos de bienes económicos desarrollados, los cuales, a su vez,
estaban vinculados con los tipos de necesidades que satisfacen (esto no puede ser de otra forma),
por la relación biunívoca ya destacada “necesidad-bien económico”, esencia de la economía y
causa del concepto de tiempo económico aquí presentado.
Si bien podría seguir la búsqueda de términos y conceptos desarrollados por la teoría económica en los
que se involucra el tiempo, puedo concluir que, por cuestión axiomática de las definiciones de los
términos económicos en general, todas llevan incorporado el aspecto temporal. No obstante, creo
importante distinguir los dos puntos de vista esenciales en los que se ha considerado el tiempo en la
economía:

a) Tiempo de la necesidad: refiere a los tiempos relacionados con la aparición, duración,continuidad, periodicidad y finalización de la necesidad, que es el origen de la acciónhumana económica.

b) Tiempo de la satisfacción: refiere a los tiempos en que el ser humano da satisfacción(total o parcial) a la necesidad, con lo cual estamos refiriendo a los tiempos deaparición, duración, continuidad, periodicidad y finalización de los bienes económicos.

De esta manera vemos que son estos tiempos los que resumen el tiempo económico, y no podría ser de
otra forma, dada la causalidad lógica del pensamiento económico que vengo desarrollando; por ello el
concepto del tiempo económico que he expresado.

Podemos decir que el tiempo en general y el tiempo económico en particular trascienden toda la cadena
de causalidad económica aquí desarrollada -como conjunto cadena causal- y cada uno de sus elementos.

El tiempo económico es un bien económico
Siguiendo con lo expresado hasta aquí sobre el tiempo económico (caso particular del tiempo) y lo
definido como bien económico, no nos puede caber duda alguna de que el tiempo es un bien económico.
Y ello es así dado que es parte integrante tanto de la necesidad como de la solución de ésta, que, en
economía, reviste el nombre de bien económico.

No nos equivocamos si decimos que el tiempo económico es el bien económico por excelencia, dado que,
si el ser humano tuviese disponible todo el tiempo indispensable para satisfacer todas las necesidades, las
necesidades no serían tales, con lo cual volveríamos al hombre infalible y todo lo ya desarrollado al
principio de este libro.

Así, el tiempo económico es el bien económico por excelencia, porque está implícito en el hombre en
general y en el hombre económico en particular. Tiempo es hablar de vida y vida es hablar de tiempo;
vida sí y sólo sí tiempo, lo que nos dice que para el agente económico se inicia y termina el tiempo
económico con los mismos instantes de inicio y término de su vida.
Todo lo expresado en este libro sobre el tiempo está en línea con la teoría del valor subjetivo y el aspecto
temporal que ésta lleva implícita. Podría decir que lo único que cambia es el enfoque más general de mi
teoría, sin las restricciones que introduce el marginalismo que nos lleva a casos que no se pueden explicar
desde su enfoque, o que lo hacen desde teorías que mezclan el valor subjetivo con los precios, como
tendremos oportunidad de ver.

Valor del tiempo económico
De la cadena económica que vengo deduciendo, queda en claro que el tiempo económico acompaña en su
existencia al agente económico durante toda su vida, lo que nos pone en situación de manifestar que éste
tiene valor subjetivo para el agente económico mientras dure su existencia.

No es conveniente agregar más respecto al valor del tiempo económico, ya que es total y absolutamente
aplicable a él todo lo que en economía se ha desarrollado sobre la teoría del valor aplicada a los bienes
económicos en general. De esta sencilla reflexión surgirán deducciones teóricas también muy sencillas,
que tendrán la virtud de explicar con nuevas teorías conceptos muy confusos en la ciencia económica
hasta hoy, como son el interés, el crédito, el dinero, los precios monetarios, los ciclos económicos
monetarios y otros.

Por último, deseo destacar que el tiempo tiene valor económico para uno y para todos los agentes
económicos en todos los tiempos de su existencia, sea solitaria (Robinson Crusoe) o social (como
perteneciendo a un agente económico o conjunto social, al estilo de personas jurídicas, colectividades,
comunidades, etc.).

Como todo valor, el del tiempo es también subjetivo y varía -valga la redundancia- con el transcurso del
tiempo.

¿Por qué la teoría monetaria de Bondone supera a la de Mises?

Siguiendo con el debate del post anterior, voy a hacer una comparativa de la propuesta de Bondone en confrontación con la de Mises.

En su libro Teoría de la Moneda y el Crédito (TMC) Mises ya hace una clasificación monetaria confusa, otorgando la categoría de dinero (money proper o money in the narrower sense) al commodity money, al credit money y al fiat money.  Pero a pesar de todo en este punto su postura es más cercana a Menger y a lo que casi 100 años más tarde propondrá Bondone, veamos un fragmento de su texto:

“…We may give the name commodity money to that sort of money that is at the same time a commercial commodity; and the name fiat money to money that comprises things with a special legal qualification. A third category may be called credit money, this being that sort of money which constitutes a claim against any physical or legal person. But these claims must not be both payable on demand and absolutely secure; if they were, there could be no difference between their value and that of the sum of money to which they referred, and they could not be subjected to an independent process of valuation on the part of those who dealt with them. In some way or other the maturity of these claims must be postponed to some future time. It can hardly be contested that fiat money in the strict sense of the word is theoretically conceivable. The theory of value proves the possibility of its existence. Whether fiat money has ever actually existed is, of course, another question, and one that cannot offhand be answered affirmatively. It can hardly be doubted that most of those kinds of money that are not commodity money must be classified as credit money. But only detailed historical investigation could clear this matter up….” (The Theory of Credit and Money, Chapter 3)

Desafortunadamente en Acción Humana la cosa empeora, y Mises asegura que cuando se suspende la convertibilidad de un billete convertible (sustituto monetario según él), entonces pasa a la categoría de “credit money”, y que si la convertibilidad se suspende definitivamente, entonces pasa a la categoría de “fiat money”.

Si en TMC se inclinaba por decir que si la moneda fiat alguna vez existió era en realidad moneda crédito, en acción humana afirma que la inconvertibilidad definitiva transforma a la moneda en fiat en bien presente, anticipándose casi dos décadas a calificar como moneda fiat, y por tanto bien presente, al dólar post 1971.

La gran diferencia entre la propuesta de Bondone y de Mises es que el primero advierte el concepto de crédito irregular, y justifica el valor de la moneda fiat por su condición de crédito.  Y es una justificación puramente teórica,  y no histórica como el Teorema de Regresión de Mises.

Puede ser que aun repitiendo la historia mil veces la moneda fiat apareciese a raiz de la inconvertibilidad de una moneda redimible, de la misma forma que podríamos decir que aun repitiendo mil veces la historia se descubrirá antes el cuchillo de piedra o hueso antes que el cuchillo de metal.    Pero no por ello debemos justificar ni condicionar la existencia del cuchillo de metal a la existencia previa del cuchillo de hueso, ni mucho menos condicionar la utilidad o el valor del cuchillo de metal a la del cuchillo de hueso.

Esá claro que algo muy especial tenía para Mises la utilidad monetaria, ya que según él, el mercado era incapaz de evaluarla sin tener ninguna referencia de valor previa (sección 4, capítulo 17 de Human Action):

Neither a buyer nor a seller could judge the value of a monetary unit if he had no information about its exchange value–its purchasing power–in the immediate past.”

No veo donde puede estar la justificación teórica de esta afirmación.   Por eso no debe extrañarnos que el mercado no tuviese el más mínimo problema en ponerse manos a la obra en descubrir y generar precios de Bitcoin en cuanto advirtió su utilidad monetaria.  Pero Bitcoin no es más que una simple anécdota histórica, eso es lo de menos, el problema es que no creo que Mises demostrara lo que dice en esa frase.

Dicho esto, ¿que razones hay para descartar la propuesta teórica de Mises en favor de la de Bondone?  Voy a intentar resumir las razones más destacables en la siguiente tabla.

Sin duda, las dos razones más importantes son que en la propuesta de Bondone no es necesario desarrollar teoría especial para la moneda, ni tampoco es necesario salir de la Teoría del Valor Subjetivo o recurrir a razonamientos históricos.

 

¿Es la moneda fiat un pasivo? Sin duda.

A raiz del interesantísimo debate entre Juan Ramón Rallo y Paco Capella sobre si la moneda fiat es un pasivo o no, se me ha ocurrido la siguiente reflexión y así retomar la actividad del blog que lo tenía muy abandonado.

Partiendo de la base de que desde el enfoque de la TTE la moneda fiat es claramente un pasivo, quisiera destacar el gran problema contable y grandísimo problema de teoría económica que implicaría considerar la moneda fiat un activo que no es el pasivo de nadie.  Es decir, un bien presente.   Por simplificar, en mi razonamiento voy a realizar una contabilidad simple (no por partida doble) y por unidades físicas, sin valoración de ningún tipo.

Si elaboramos un inventario de todos los bienes presentes de la economía en un momento dado, y los contabilizamos por unidades sin pretender precisar su valor, tendremos un stock de riqueza total que podemos llamar W (riqueza). Excluimos de ese stock los bienes libres, aquellos que son útiles pero por su abundancia nadie los posee y por tanto no son susceptibles de intercambio, pero como al ser útiles también son valiosos a eso otro conjunto de bienes libres lo llamaremos W ’.

Evidentemente los activos que a su vez son pasivos de otro agente, no pueden entrar en este inventario, pues entonces estaríamos contabilizándolos doblemente.

Nótese que en este planteamiento de contabilizar unidades, la riqueza será mayor en tanto en cuanto existan mayor número de unidades de bienes, independientemente de su valor subjetivo marginal. Incluso si un bien aumentara tanto sus unidades que dejase de ser un bien económico para ser un bien libre (como el aire), el agregado W + W ’ crecería.

Si consideramos la moneda fiat un pasivo, no tendrá ningún efecto sobre W o W’ ya que al ser un bien futuro (crédito) no entran en nuestro inventario porque la moneda fiat solo circulará si alguien acepta entregar bienes presentes a cambio de ella, otorgando crédito al emisor de la moneda.

Sin embargo, si consideramos la moneda fiat un bien presente, nos veríamos obligados a aceptar que por el hecho de emitir más unidades de moneda fiat, W será mayor. Es decir, que si emitimos más moneda fiat somos automáticamente más ricos.

Imprimir un billete de 1 millón de dólares tendría exactamente el mismo coste que imprimir un billete de 1 billón (si escribimos la cantidad en letra). Sin embargo, estamos multiplicando por 1 millón el número de unidades de bienes en cada billete que imprimimos.  Es decir, producir ingentes unidades de bienes adicionales no implicaría ni trabajo, ni tiempo, ni recursos adicionales. La ciencia económica dejaría de existir ya que habríamos acabado con uno de sus axiomas fundamentales: Que los recursos son escasos.

Evidentemente sabemos que esto no puede ser así. Y se demuestra porque a diferencia de cualquier otro bien presente, si las unidades de moneda fiat aumentasen tanto que no fuese necesario poseerlas por ser de libre disposición, no pasarían a ser bienes libres sino que dejarían de ser bienes. W no aumentaría. Y tampoco W ’ porque a diferencia del aire o del oro en cantidades ingentes (que seguiría siendo útil), la única utilidad de la moneda fiat, ser medio de pago, habría desaparecido.

Paco Capella podría decir entonces que Bitcoin solo tiene utilidad monetaria, y por tanto estaría en la misma situación que la moneda fiat. No, porque aun aplicando economía de escala para producir adicionales cantidades de Bitcoins es necesario consumir adicionales recursos, e incluso llegado a una cantidad límite (20 millones), el coste (en unidades de otros bienes, por ejemplo energía) de producir más Bitcoins sería infinito.

Al contrario que la moneda fiat, considerar Bitcoin un bien presente de ninguna forma llevaría a cuestionar el axioma de los recursos escasos.

Pero lo más importante: Contabilizar la moneda fiat como lo que es: un pasivo, tampoco.

¿Se convertirá Mario Draghi en esclavo de sus palabras?

Yo no lo creo.   Y no lo creo porque las palabras del pasado viernes del Sr. Draghi son eso, palabras, y ya sabemos que la labor de los políticos es retorcer las palabras.   No creo que tenga el menor problema en desdecirse, y además lo tiene muy fácil.

Lo tiene muy fácil porque su declaración fue tan genérica que ahora tiene la libertad de matizarla como le venga en gana, y si los gobernantes europeos ahora esconden la cabeza bajo tierra poniendo mil excusas para limitar las compras de deuda italiana o española por parte del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera o del MEDE, ya tiene la excusa perfecta:  ¿Por que me decís a mi que compre si vosotros no ponéis un duro?

Si el BCE llegase a comprar cantidades significativas de deuda española o italiana, necesita que otros inversores le acompañen, porque así, si la jugada sale mal puede endilgarles sus pérdidas.

Algunos economistas ponen a la Fed como modelo para justificar la intervención del BCE, este argumento no puede ser más ridículo porque los bonos que compra la Fed son bonos emitidos por la que por el momento sigue siendo la primera economía del mundo, no bonos de Portugal, Italia o España.   ¿Creen que el BCE pondría algún problema en comprar bonos alemanes?

Pero lo más importante de todo este asunto de la intervención del Banco Central, o de la salvación del Euro es que descubre con total crudeza las vergüenzas de las teorías económicas vigentes, y es que éstas son incapaces de identificar que la verdadera naturaleza de la crisis no es otra cosa que un gran desajuste en la estructura de capital de la economía.   No es de extrañar, porque carecen de Teoría del Capital o la ningunean.

¿Que problema habría si todas las deudas que contrajo tanto el sector público como el privado estuvieran invertidas en buenas inversiones?   Pues que como mucho tendríamos un problema temporal de liquidez.  Y no es el caso, porque el problema es claramente de solvencia.   Como muy bien explica la Teoría Austriaca del Ciclo Económico, (el artículo del enlace es más que recomendable) construir y producir por error grandes cantidades de bienes de capital que por desgracia no van a ser necesarios, como por ejemplo grúas, hormigoneras o tuneladoras es un problema que en ningún modo puede solucionarse con maquinaciones monetarias.

El proceso de ajuste consiste, muy resumidamente, en que todos estos bienes que sobran vean su precio reducido lo suficiente como para que a otros empresarios les interese volverlos a utilizar en otra actividad, o en el peor de los casos se liquiden.    Es decir, tiene que haber un proceso de reajuste en los precios relativos de los bienes y no una subida o bajada generalizada y uniforme de los mismos que es lo que se conseguiría con devaluaciones o inyecciones monetarias.

Con una devaluación, los precios relativos se mantendrían, pero supuestamente aumentaría la competitividad con el exterior siempre que se trate de la producción de bienes que no dependa de a su vez de importar otros bienes.  Pero esto no solo no sirve para nada sino que además es contraproducente, ya que mantendrá con vida aquellas empresas que producen bienes innecesarios y no liberarán esos factores productivos y recursos (trabajadores, financiación, etc…) hacia nuevos proyectos, que son los que tienen que sacarnos de la crisis.

Manuel Polavieja.

Prohibición de cortos: Demagogia y Populismo por los cuatro costados.

Hoy día 23 de Julio se ha dado orden a la CNMV para que prohiba la toma de posiciones cortas en cualquier valor español.   Esta clase de medidas no es nueva, aunque España se lleva la palma en lo que se refiere a este tipo de normas porque incluso sin la prohibición expresa de hoy, la ley española ha sido siempre una de las más restrictivas en lo que se refiere a posiciones cortas.  Y por cierto, eso no ha impedido que el comportamiento de nuestro mercado sea mucho peor que las de otros paises.

Como dice el título de este post la medida es efectiva en lo que se refiere a populismo, pero totalmente contraproducente en el objetivo que supuestamente pretende, que es “estabilizar” los mercados. Es decir, conseguir que la bolsa deje de bajar.

En primer lugar porque los especuladores que adoptan posiciones cortas son siempre potenciales compradores, ya que si quieren recoger beneficios y cerrar su operación necesitan comprar.   En los días de pánico son precisamente ellos los que salen a comprar.

En segundo lugar, y como consecuencia del argumento anterior, los inversores que tienen posiciones abiertas en el mercado pasan a ser únicamente potenciales vendedores, para equilibrar ese potencial vendedor habrá que atraer nuevos compradores al mercado.  ¿Está el mercado español en condiciones de atraer más compradores y equilibrar ese potencial artificialmente inclinado hacia la venta?

En tercer lugar, tenemos multitud de ejemplos donde los accionistas de referencia han comprado acciones a crédito ya sea a título personal o vía Oferta Pública de Adquisición:  SOS, Metrovacesa, Colonial, Iberdrola / ACS, Repsol / Sacyr Vallehermoso, Martinsa Fadesa, Reyal Urbis, ¿seguimos?   La presión vendedora en estas compañías es descomunal, muchas han caido más de un 95% con respecto a sus máximos históricos.  Por supuesto, esta presión vendedora está directamente relacionada con esas insostenibles compras a crédito que se hicieron en la época de la burbuja.

Cuarto, cuando un inversor decide ponerse corto en una compañía, el número de títulos al que tiene acceso para vender es limitado (los tiene que pedir prestados) mientras que los inversores que adoptan posiciones largas pueden disponer de cantidades de crédito en una proporción muchísimo mayor, cortesía de nuestros Bancos Centrales y sus monedas fiduciarias y de la reserva fraccionaria.   Por tanto, ante tal desequilibrio de fuerzas entre alcistas y bajistas, muy mal tiene que estar una compañía para que un especulador bajista decida correr el riesgo de ponerse corto en ella.   Especialmente cuando las pérdidas potenciales por una posición corta son ilimitadas.  Muchos especuladores bajistas no solo pierden, sino que se arruinan.

Quinto y más importante.    Los descensos de la bolsa son un síntoma de la crisis, no una causa.  La causa de esta crisis es el mórbido exceso de endeudamiento de la economía acumulado a lo largo de muchas décadas.   Y el endeudamiento no es otra cosa que vender un dinero que no se tiene, es decir, adoptar posiciones cortas contra la moneda.   Los políticos siguen con la mentalidad de la burbuja, se sigue  fomentando vender un dinero que no se tiene (endeudarse) mientras que se limita o prohíbe el único contrapeso natural del mercado al endeudamiento excesivo, que son precisamente las posiciones cortas en activos.

La consecuencia más inmediata de esta medida es que la bolsa española perderá muchísima liquidez, porque los operadores a corto plazo dejarán de participar en ella.   La razón de ser de la bolsa es la liquidez, sin ella pierde gran parte de su atractivo.    Pero se ve que el populismo y la demagogia son más importantes, incluso si para ello hay que llevarse por delante el mercado financiero.

¿Podría la moneda fiat comenzar a circular desde cero?

Sin duda alguna.

Hace un tiempo que tenía pendiente escribir este post, con la idea de organizar las ideas surgidas de un interesantísimo intercambio que tuve con Nicolás Cachanosky en el blog Punto de Vista Económico.  Basicamente el ejercicio que tratábamos de hacer es si era viable desde un punto de vista teórico que un banco comenzase a emitir moneda fiat sin ningún ratio de conversión con alguna otra moneda que existiera previamente.

En este post, a esta nueva moneda fiat la llamaremos FNueva, y para hacer el ejemplo lo más simple posible, pongamos que el intento de poner FNueva en circulación lo hacemos en una economía que no ha conocido el dinero y realiza todos los intercambios vía trueque.

Esto quiere decir que carecemos de una unidad de cuenta estándar para representar las relaciones de intercambio, es decir, no tenemos precios monetarios.  Pero sin embargo si tenemos precios “a secas”. Por ejemplo, un huevo por dos tomates, 20 sacos de trigo por una carreta, etc….

Bien, imaginemos que yo mismo soy quien pretende ser el emisor de FNuevas, y las emito porque quiero comprar 10 tomates a mi vecino el hortelano, y lo único que yo tengo para ofrecerle es trigo, que a él no le interesa.  Pero sin embargo el hortelano si tiene prisa por deshacerse de sus tomates antes de que se echen a perder.

¿Cuantas monedas emito? Pues por ejemplo 100 FNuevas.   Como es el primer intercambio con esta moneda, la cantidad es totalmente arbitraria, ya que no importa la cantidad de FNuevas que acuerde con el hortelano, el valor de éstas siempre será el valor de los 10 tomates en el momento del intercambio (como si se tratara de una “foto” del valor de esos 10 tomates en ese momento).  Es importante notar que los tomates ya están relacionados con todos los precios de la economía, por tanto las 100 FNuevas se “conectan” al resto de la economía en el mismo instante que se intercambian por 10 tomates (justo en este punto “desmontamos” el teorema de regresión de Mises).   Eso si, una vez realizado el primer intercambio me tengo que ceñir al valor fijado en caso de emitir más FNuevas, o si no el hortelano jamás volverá a hacer negocios conmigo.

¿Y porque habría de aceptar el hortelano mis 100 FNuevas a cambio de sus tomates?   Pues aquí entramos con mi postura, en la que sostengo que las FNuevas circularán gracias a su naturaleza de pasivo.   El hortelano podría estar dispuesto a aceptar mis Fnuevas siempre que yo me comprometa a recomprárselas por el contravalor correspondiente, que podrían ser 10 tomates, 5 huevos o cualquier otro bien que para el hortelano represente un valor equivalente al que tenían (nótese el tiempo pasado del verbo tener) los 10 tomates en el momento que me los entregó a cambio de mis 100 FNuevas.   Es decir, siempre que yo me tome la recompra de las 100 FNuevas como una obligación.

El día que yo le recompre las 100 FNuevas al hortelano (vendiéndole cualquier bien o servicio que él necesite), toda la transacción quedará saldada y tanto yo como el hortelano estaremos satisfechos.    A raíz de esta experiencia y aprovechando mi solvencia y prestigio se me ocurre ofrecer esta modalidad de pago a distintos vecinos, e incluso animado por el éxito y ante la insistente demanda decido emitir FNuevas para prestarlas a otros vecinos, siempre que éstos se comprometan a devolverme las FNuevas y así pueda retirarlas de circulación (de otro modo, las FNuevas perderían su valor precipitadamente).   Acaba de nacer el banco emisor de FNuevas!, y su éxito dependerá de la diligencia a la hora de emitir FNuevas en nombre de otros agentes.  O lo que es lo mismo, que los bienes que mantenga en mi activo (préstamos a mis vecinos y otros bienes) respalden adecuadamente a los billetes emitidos.

En este ejemplo, las FNuevas reflejan la esencia del concepto “Crédito Irregular” que propone Carlos Bondone, que es todo aquel crédito para el que no se determina el bien que lo cancela, o su calidad o su cantidad o en que fecha.   Además, tal y como propone también Carlos Bondone, todo aquel que acepte este ejemplo como viable, se dará cuenta de lo innecesario del teorema de regresión de Mises como justificación teórica (que no histórica) del valor de la moneda fiat.

Manuel Polavieja.