El pasado sábado me invitaron a dar una charla en el Instituto Juan de Mariana sobre la especulación en los mercados financieros. Para el que quiera verla, aquí os dejo el link:
La especulación en los mercados financieros
El pasado sábado me invitaron a dar una charla en el Instituto Juan de Mariana sobre la especulación en los mercados financieros. Para el que quiera verla, aquí os dejo el link:
La especulación en los mercados financieros
Hace ya algo más de un año que dedicamos dos o tres post a las Bitcoins, y siguen dando guerra. A día de hoy cotizan a $12. El reto que Bitcoin tiene por delante, que no es otro que convertirse en moneda, es extremadamente difícil. Y aun si tuviese éxito en un futuro y siendo muy optimistas se estabilizase por ejemplo en $80, es más que probable que previamente vuelva a visitar cotas mucho más bajas que las actuales en su cotización contra el dólar. Y esto es debido a que por su novedad, descubrir su precio es una tarea compleja que conllevará mucha prueba y error por parte del mercado, como ya señalamos aquí (punto 2).
Hoy quería hacer referencia a dos artículos sobre Bitcoins, uno de Juan Ramón Rallo y otro de José Luis Ricón. Coincido bastante con las apreciaciones de José Luis, y gracias a la re-lectura de ambos me parece interesante resaltar las siguientes ideas, no necesariamente relacionadas con los artículos referidos:
Como reflexión final, añadiría que aunque las bitcoin se podrían “bancarizar” de momento son principalmente una moneda al portador, y además no son el pasivo de nadie. Y a diferencia de la moneda fiat “pura” (como los Greenbacks de la época de Abraham Lincoln), no dependen de ningún emisor ni de su diligencia o disciplina a la hora de regular la moneda. Esta dependencia, por cierto, es la que desnuda la naturaleza de crédito de aquella moneda fiat “pura”, tal y como señaló Mises (1912 p. 61).
Al contrario que la moneda fiat y de la misma forma que el oro, las Bitcoins una vez producidas son independientes de su productor/emisor, éste ya puede desaparecer o caer en la más absoluta de las ruinas, que no tiene por qué afectar a su valor ni a su cantidad. En lo que se refiere a la producción del oro o las Bitcoins, solo un gran cambio en la capacidad del hombre para doblegar las propiedades matemáticas de las Bitcoin o las propiedades físicas del oro podrían afectar significativamente a su cantidad, y por tanto a su valor.
Manuel Polavieja.
Yo no lo creo. Y no lo creo porque las palabras del pasado viernes del Sr. Draghi son eso, palabras, y ya sabemos que la labor de los políticos es retorcer las palabras. No creo que tenga el menor problema en desdecirse, y además lo tiene muy fácil.
Lo tiene muy fácil porque su declaración fue tan genérica que ahora tiene la libertad de matizarla como le venga en gana, y si los gobernantes europeos ahora esconden la cabeza bajo tierra poniendo mil excusas para limitar las compras de deuda italiana o española por parte del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera o del MEDE, ya tiene la excusa perfecta: ¿Por que me decís a mi que compre si vosotros no ponéis un duro?
Si el BCE llegase a comprar cantidades significativas de deuda española o italiana, necesita que otros inversores le acompañen, porque así, si la jugada sale mal puede endilgarles sus pérdidas.
Algunos economistas ponen a la Fed como modelo para justificar la intervención del BCE, este argumento no puede ser más ridículo porque los bonos que compra la Fed son bonos emitidos por la que por el momento sigue siendo la primera economía del mundo, no bonos de Portugal, Italia o España. ¿Creen que el BCE pondría algún problema en comprar bonos alemanes?
Pero lo más importante de todo este asunto de la intervención del Banco Central, o de la salvación del Euro es que descubre con total crudeza las vergüenzas de las teorías económicas vigentes, y es que éstas son incapaces de identificar que la verdadera naturaleza de la crisis no es otra cosa que un gran desajuste en la estructura de capital de la economía. No es de extrañar, porque carecen de Teoría del Capital o la ningunean.
¿Que problema habría si todas las deudas que contrajo tanto el sector público como el privado estuvieran invertidas en buenas inversiones? Pues que como mucho tendríamos un problema temporal de liquidez. Y no es el caso, porque el problema es claramente de solvencia. Como muy bien explica la Teoría Austriaca del Ciclo Económico, (el artículo del enlace es más que recomendable) construir y producir por error grandes cantidades de bienes de capital que por desgracia no van a ser necesarios, como por ejemplo grúas, hormigoneras o tuneladoras es un problema que en ningún modo puede solucionarse con maquinaciones monetarias.
El proceso de ajuste consiste, muy resumidamente, en que todos estos bienes que sobran vean su precio reducido lo suficiente como para que a otros empresarios les interese volverlos a utilizar en otra actividad, o en el peor de los casos se liquiden. Es decir, tiene que haber un proceso de reajuste en los precios relativos de los bienes y no una subida o bajada generalizada y uniforme de los mismos que es lo que se conseguiría con devaluaciones o inyecciones monetarias.
Con una devaluación, los precios relativos se mantendrían, pero supuestamente aumentaría la competitividad con el exterior siempre que se trate de la producción de bienes que no dependa de a su vez de importar otros bienes. Pero esto no solo no sirve para nada sino que además es contraproducente, ya que mantendrá con vida aquellas empresas que producen bienes innecesarios y no liberarán esos factores productivos y recursos (trabajadores, financiación, etc…) hacia nuevos proyectos, que son los que tienen que sacarnos de la crisis.
Manuel Polavieja.
Hoy día 23 de Julio se ha dado orden a la CNMV para que prohiba la toma de posiciones cortas en cualquier valor español. Esta clase de medidas no es nueva, aunque España se lleva la palma en lo que se refiere a este tipo de normas porque incluso sin la prohibición expresa de hoy, la ley española ha sido siempre una de las más restrictivas en lo que se refiere a posiciones cortas. Y por cierto, eso no ha impedido que el comportamiento de nuestro mercado sea mucho peor que las de otros paises.
Como dice el título de este post la medida es efectiva en lo que se refiere a populismo, pero totalmente contraproducente en el objetivo que supuestamente pretende, que es “estabilizar” los mercados. Es decir, conseguir que la bolsa deje de bajar.
En primer lugar porque los especuladores que adoptan posiciones cortas son siempre potenciales compradores, ya que si quieren recoger beneficios y cerrar su operación necesitan comprar. En los días de pánico son precisamente ellos los que salen a comprar.
En segundo lugar, y como consecuencia del argumento anterior, los inversores que tienen posiciones abiertas en el mercado pasan a ser únicamente potenciales vendedores, para equilibrar ese potencial vendedor habrá que atraer nuevos compradores al mercado. ¿Está el mercado español en condiciones de atraer más compradores y equilibrar ese potencial artificialmente inclinado hacia la venta?
En tercer lugar, tenemos multitud de ejemplos donde los accionistas de referencia han comprado acciones a crédito ya sea a título personal o vía Oferta Pública de Adquisición: SOS, Metrovacesa, Colonial, Iberdrola / ACS, Repsol / Sacyr Vallehermoso, Martinsa Fadesa, Reyal Urbis, ¿seguimos? La presión vendedora en estas compañías es descomunal, muchas han caido más de un 95% con respecto a sus máximos históricos. Por supuesto, esta presión vendedora está directamente relacionada con esas insostenibles compras a crédito que se hicieron en la época de la burbuja.
Cuarto, cuando un inversor decide ponerse corto en una compañía, el número de títulos al que tiene acceso para vender es limitado (los tiene que pedir prestados) mientras que los inversores que adoptan posiciones largas pueden disponer de cantidades de crédito en una proporción muchísimo mayor, cortesía de nuestros Bancos Centrales y sus monedas fiduciarias y de la reserva fraccionaria. Por tanto, ante tal desequilibrio de fuerzas entre alcistas y bajistas, muy mal tiene que estar una compañía para que un especulador bajista decida correr el riesgo de ponerse corto en ella. Especialmente cuando las pérdidas potenciales por una posición corta son ilimitadas. Muchos especuladores bajistas no solo pierden, sino que se arruinan.
Quinto y más importante. Los descensos de la bolsa son un síntoma de la crisis, no una causa. La causa de esta crisis es el mórbido exceso de endeudamiento de la economía acumulado a lo largo de muchas décadas. Y el endeudamiento no es otra cosa que vender un dinero que no se tiene, es decir, adoptar posiciones cortas contra la moneda. Los políticos siguen con la mentalidad de la burbuja, se sigue fomentando vender un dinero que no se tiene (endeudarse) mientras que se limita o prohíbe el único contrapeso natural del mercado al endeudamiento excesivo, que son precisamente las posiciones cortas en activos.
La consecuencia más inmediata de esta medida es que la bolsa española perderá muchísima liquidez, porque los operadores a corto plazo dejarán de participar en ella. La razón de ser de la bolsa es la liquidez, sin ella pierde gran parte de su atractivo. Pero se ve que el populismo y la demagogia son más importantes, incluso si para ello hay que llevarse por delante el mercado financiero.
Sin duda alguna.
Hace un tiempo que tenía pendiente escribir este post, con la idea de organizar las ideas surgidas de un interesantísimo intercambio que tuve con Nicolás Cachanosky en el blog Punto de Vista Económico. Basicamente el ejercicio que tratábamos de hacer es si era viable desde un punto de vista teórico que un banco comenzase a emitir moneda fiat sin ningún ratio de conversión con alguna otra moneda que existiera previamente.
En este post, a esta nueva moneda fiat la llamaremos FNueva, y para hacer el ejemplo lo más simple posible, pongamos que el intento de poner FNueva en circulación lo hacemos en una economía que no ha conocido el dinero y realiza todos los intercambios vía trueque.
Esto quiere decir que carecemos de una unidad de cuenta estándar para representar las relaciones de intercambio, es decir, no tenemos precios monetarios. Pero sin embargo si tenemos precios “a secas”. Por ejemplo, un huevo por dos tomates, 20 sacos de trigo por una carreta, etc….
Bien, imaginemos que yo mismo soy quien pretende ser el emisor de FNuevas, y las emito porque quiero comprar 10 tomates a mi vecino el hortelano, y lo único que yo tengo para ofrecerle es trigo, que a él no le interesa. Pero sin embargo el hortelano si tiene prisa por deshacerse de sus tomates antes de que se echen a perder.
¿Cuantas monedas emito? Pues por ejemplo 100 FNuevas. Como es el primer intercambio con esta moneda, la cantidad es totalmente arbitraria, ya que no importa la cantidad de FNuevas que acuerde con el hortelano, el valor de éstas siempre será el valor de los 10 tomates en el momento del intercambio (como si se tratara de una “foto” del valor de esos 10 tomates en ese momento). Es importante notar que los tomates ya están relacionados con todos los precios de la economía, por tanto las 100 FNuevas se “conectan” al resto de la economía en el mismo instante que se intercambian por 10 tomates (justo en este punto “desmontamos” el teorema de regresión de Mises). Eso si, una vez realizado el primer intercambio me tengo que ceñir al valor fijado en caso de emitir más FNuevas, o si no el hortelano jamás volverá a hacer negocios conmigo.
¿Y porque habría de aceptar el hortelano mis 100 FNuevas a cambio de sus tomates? Pues aquí entramos con mi postura, en la que sostengo que las FNuevas circularán gracias a su naturaleza de pasivo. El hortelano podría estar dispuesto a aceptar mis Fnuevas siempre que yo me comprometa a recomprárselas por el contravalor correspondiente, que podrían ser 10 tomates, 5 huevos o cualquier otro bien que para el hortelano represente un valor equivalente al que tenían (nótese el tiempo pasado del verbo tener) los 10 tomates en el momento que me los entregó a cambio de mis 100 FNuevas. Es decir, siempre que yo me tome la recompra de las 100 FNuevas como una obligación.
El día que yo le recompre las 100 FNuevas al hortelano (vendiéndole cualquier bien o servicio que él necesite), toda la transacción quedará saldada y tanto yo como el hortelano estaremos satisfechos. A raíz de esta experiencia y aprovechando mi solvencia y prestigio se me ocurre ofrecer esta modalidad de pago a distintos vecinos, e incluso animado por el éxito y ante la insistente demanda decido emitir FNuevas para prestarlas a otros vecinos, siempre que éstos se comprometan a devolverme las FNuevas y así pueda retirarlas de circulación (de otro modo, las FNuevas perderían su valor precipitadamente). Acaba de nacer el banco emisor de FNuevas!, y su éxito dependerá de la diligencia a la hora de emitir FNuevas en nombre de otros agentes. O lo que es lo mismo, que los bienes que mantenga en mi activo (préstamos a mis vecinos y otros bienes) respalden adecuadamente a los billetes emitidos.
En este ejemplo, las FNuevas reflejan la esencia del concepto “Crédito Irregular” que propone Carlos Bondone, que es todo aquel crédito para el que no se determina el bien que lo cancela, o su calidad o su cantidad o en que fecha. Además, tal y como propone también Carlos Bondone, todo aquel que acepte este ejemplo como viable, se dará cuenta de lo innecesario del teorema de regresión de Mises como justificación teórica (que no histórica) del valor de la moneda fiat.
Manuel Polavieja.
Después de casi 5 años de crisis, las medidas monetarias expansivas han llevado al apalancamiento del BCE al límite de lo insostenible. Como dicen en Zerohedge, el BCE es el mayor Hedge Fund de Europa. Y este gran apalancamiento, de la misma forma que le sucede a los bancos españoles, hace que en un balance tan grande el mínimo deterioro de sus activos pueda llevarse por delante sus fondos propios.
Ante el deterioro de sus fondos propios el BCE, como cualquier otra empresa, podría quebrar. Ah, ¿Pero los bancos centrales pueden quebrar? Desde luego que si. Porque paradójicamente el BCE tiene el privilegio de endeudarse mucho más que cualquier banco comercial, pero lo que no puede hacer es recapitalizarse a si mismo. Estar en la tesitura de tener que recapitalizar al BCE (y solo Alemania podría hacerlo) sería el fin del Euro. Estoy seguro de que Alemania antes de hacer eso, abandonaría la moneda única.
Entonces, ¿Cual es la solución? Pues la que ya se vio con Grecia, y la que estamos viendo con el mecanismo LTRO. El BCE no asumirá pérdidas de ningún activo, se las endosará a los demás tenedores de bonos o a los bancos que hayan pedido prestado vía LTRO.
¿Y que efecto tiene esta actitud del BCE sobre las primas de riesgo? Pues en mi opinión no puede ser más negativa, porque la intervención del BCE solo sirve para añadir mayor presión al bono que esté comprando. ¿Que pensará un tenedor de Bonos españoles si el BCE empieza a comprar en grandes cantidades? Pues despues de lo que pasó en Grecia, pensará en vendérselos cuanto antes al propio BCE, porque sabe que si el Reino de España impaga, el BCE no asumirá las pérdidas y que la parte de pérdidas que no asume el BCE se tiene que repartir entre él y el resto de los tenedores de bonos. La participación del BCE en el mercado de deuda pública es puro veneno, hoy día el BCE es el peor compañero de viaje que existe para un inversor en bonos.
Alguien podría pensar que la solución esté en que el BCE lo compre absolutamente todo, y de esa forma reducir a 0 las primas de riesgo. Y entonces, ¿Que pasa si el país emisor en cuestión impaga porque a pesar de la prima de riesgo a 0 su economía ha implosionado?, bueno pues entonces el BCE le endosará las perdidas a los otros inv…. Ah no!! que en este caso ya no hay otros inversores, que está el BCE solo!!! ¿A quien le endosará el BCE entonces esas pérdidas? ¿Al pais emisor? No, porque precisamente el país emisor está sin un duro.
Entonces solo quedarían dos opciones, que el BCE asuma las pérdidas y se asome al precipicio de la quiebra, o que el BCE se líe la manta a la cabeza y se dedique a refinanciar hasta el infinito a países insolventes llevando su apalancamiento no ya a 20, 30 o 50 veces sus fondos propios. Si no a 100, 200 veces o lo que haga falta. Lo cual haría que el Banco Central de Zimbawe pareciese una entidad sólida y solvente al lado del BCE.
Sr. Krugman, Sr. Montoro y Sr. Rubalcaba y todos aquellos que pidan la intervención del BCE. A ningún ente le suele gustar autodestruirse, y el BCE es un ente con sus limitaciones como todos los demás. Por eso el BCE no salvará nunca a ningún pais. Ah!, por cierto Sr. Krugman, vaya usted poniendo sus barbas a remojar, si quiere puede decirle al Sr. Bernanke que le acompañe, para cuando el mercado comience a huir del bono americano, veremos como se comporta la Fed si tal situación se plantease.
El tiempo es un concepto con el que estamos acostumbrados a tratar de forma cotidiana. Horas, minutos, meses, años… son las unidades de las que nos hemos provisto para poder manejarnos bien en el concepto tiempo.
Cuantificar el tiempo en unidades estándar es simplemente una cuestión práctica, posiblemente lo hacemos porque trasladamos la misma forma de trabajar que tenemos con el espacio (metros, hectáreas, litros), que es algo mucho más tangible y físico.
El caso es que la “espacialización” del tiempo partiéndolo en unidades estándar como días o segundos es muy útil en la física, y también es muy útil en economía. Pero hemos de tener cuidado al trasladar los conceptos de la física a los conceptos de la economía. Ya decía Heráclito que lo único permanente es el cambio en si mismo. El tiempo es cambio, y sin cambio no puede haber tiempo. En definitiva, el tiempo es una sucesión de cambios.
En física los cambios son achacables sobre todo a la acción natural (la gravedad, el óxido de un metal, la maduración de un fruto, etc…). En economía además de la acción natural deberemos tener mucho más en cuenta los cambios inducidos por la acción humana.
Si tenemos en cuenta la teoría del valor subjetivo, el hecho de advertir que el tiempo es una sucesión de cambios es muy importante. ¿Por qué? Porque cuando consideramos útil un bien, por ejemplo un vaso de agua, lo más importante en esa consideración es lo sedientos que estemos, no el vaso de agua en si. Y todo cambio en nuestro nivel de sed implicará una valoración distinta del mismo vaso de agua. Muy simplificadamente, esto es la teoría del valor subjetivo puesta en relación con el tiempo (entendido como cambio).
En este sentido, no solo es relevante que un bien pueda o no permanecer físicamente inalterado, o incluso que pueda crecer o dar frutos. Como exponíamos más arriba con el ejemplo del vaso de agua y nuestro nivel de sed, son tan importantes o incluso a veces más, los cambios en nuestra apreciación subjetiva de los bienes. No valoramos igual una manta en verano que en invierno, y sin embargo la manta es físicamente la misma en ambos momentos. Mientras la manta no se deteriore significativamente sería admisible decir que es la misma manta en términos físicos, sin embargo es distinta en términos económicos!!
Por eso el enfoque de la Teoría de la Preferencia Temporal no es adecuado. La teoría de la preferencia temporal pretende comparar un mismo bien en el presente y en el futuro, cuando no pueden ser idénticos. Sobre todo porque ya hemos visto que lo importante no es el bien en si, sino el sujeto que lo valora. La preferencia temporal dice: “A igualdad de circunstancias (ceteris paribus) el ser humano prefiere los bienes presentes a los bienes futuros”. Esta afirmación tiene los siguientes problemas:
Y por eso el tiempo es valioso. Porque tenemos una absoluta falta de control sobre él, nos produce incertidumbre (cambios), y sobre todo por el hecho de que la disponibilidad de tiempo es extremadamente escasa y limitada, y por tanto valiosa para el ser humano. Y ya sabemos que todo lo que el ser humano valora es susceptible de intercambiarse. Y si algo se intercambia automáticamente genera un precio. ¿Cual sería entonces el precio del tiempo cuando se intercambia?: El interés.
Pero claro, el tiempo no se puede intercambiar así como así porque no es algo tangible. El tiempo se tiene que materializar en otros bienes para poder ser intercambiado, de la misma forma que la música, cuando no es en directo, se intercambia a través de en un soporte (una partitura, un CD o un mp3).
¿Y como se materializa el tiempo en un bien? Pues a través del préstamo de bienes presentes. Si yo necesito trigo y tengo un campo de trigo, y además se que con mucha probabilidad en un plazo de tiempo dispondré de una cosecha de grano, puedo pedirlo prestado y devolverlo cuando coseche mi propio campo. No tengo la total certeza pero si la suficiente seguridad, siempre subjetiva, de que dispondré de ese grano en el futuro para poder devolverlo.
Yo no tengo la capacidad de hacer que pase el tiempo más rápido en mi campo de trigo para cosechar antes, es imposible. Lo único que está en mi mano es pedir el grano que necesite prestado, y lo hago porque creo que podré devolverlo en el futuro. Mi problema no es el trigo, porque se que lo tendré, mi gran problema es el tiempo. Por eso cuando pido el trigo prestado estoy en realidad intercambiando tiempo, y pagaré una contraprestación, el interés, por ese “pequeño viaje económico en el tiempo”.
Este artículo pretende ser una puerta de entrada al nuevo trabajo de Carlos Bondone, donde realiza un análisis exhaustivo y brillante de las teorías del interés de otros autores comparándolas con los planteamientos de su Teoría del Tiempo Económico (TTE), que ofrece un paradigma más general y por tanto más potente desde el punto de vista teórico. Y digo más potente porque:
Para leer detalladamente el análisis de Carlos Bondone sobre la teoría del interés, aquí está el enlace al documento pdf completo.
Paul Krugman escribió un artículo en el New York Times denunciando las predicciones inflacionistas que Peter Schiff realizó en 2009. Normalmente estoy en desacuerdo con Paul Krugman, pero esta vez lamento decir que sus quejas están justificadas.
Lo primero que me gustaría destacar sobre el artículo de Paul Krugman, es que sorprendentemente Schiff desprecia casi totalmente la posibilidad de deflación, que es uno de los resultados más probables del estallido de cualquier burbuja de crédito.
Segundo, Schiff asume que la Fed emite dinero, pero eso no es demasiado riguroso. Para evitar que personas como el Dr. Krugman desmonten facilmente los argumentos de los austriacos habría que expresarse con rigor, y lo que la Fed emite es crédito que nosotros utilizamos como moneda. Esta diferencia entre dinero y crédito es extremadamente importante, ya que el dinero (entendido como un bien presente) permanece indefinidamente en el sistema a no ser que se decida retirarlo, mientras que el crédito siempre es temporal. La monetización del crédito es inflacionaria en un primer momento, pero es deflacionaria durante el resto de la existencia del crédito que sirvió para dar origen a la moneda a medida que se amortiza, o peor aun a medida que se impaga.
Tercero, desde el momento en que la moneda es un pasivo (crédito), esta burbuja de crédito es un sinónimo perfecto de una toma masiva de posiciones cortas contra la moneda por parte de todos los agentes. Creo que Schiff no se da cuenta de que los planificadores centrales son los últimos agentes en apuntarse a la burbuja de crédito. Sencillamente son el primo en una partida de poker, y la razón principal es que en ningún caso serán ellos quienes pierdan, sino el contribuyente. Cuando los Bancos Centrales y el Gobierno entran en la burbuja de crédito cuando ésta ya está en un estadio de avance tan extremo, lo que están haciendo es adoptar posiciones cortas contra la moneda cuando practicamente todos los demás agentes (el mercado) se ha dado cuenta de que es el momento de hacer totalmente lo contrario, que es cerrar esas posiciones cortas y reducir por tanto el tamaño de sus balances. La Fed y el Gobierno fueron los últimos agentes en entrar de lleno en la burbuja con su “all-ín” de endeudamiento durante 2008 / 2009 expandiendo de forma dramática sus balances. Creo que es más que posible que los Planificadores Centrales acabarán por seguir al mercado de nuevo y finalmente comenzarán a dejar que sus balances se contraigan, o como mucho conseguir que su tamaño se mantenga, La “Operación Twist” es hasta el momento la primera prueba de esta actitud.
Cuarto, me sorprende el poder que Schiff otorga a los órganos de planificación central, dando por hecho que serían capaces de resolver cualquier problema al que se enfrenten, incluso si se trata de revertir la contracción crediticia (deflación) provocada por la mayor burbuja de crédito de la historia de la humanidad.
Quinto, Schiff precide alta inflación o incluso hiperinflación, pero esto es lo que ha venido pasando ya durante los últimos 40 años a medida que la burbuja de crédito crecía!!! Está prediciendo lo que ya ha pasado!!! Precisamente el gran problema de la Fed es que apenas está “consiguiendo” que la burbuja de crédito crezca más.

Paul Krugman
Y en lo que concierne a la propuesta de Krugman para evitar su “trampa de liquidez”, creo que no podía haber optado por una estrategia más suicida. Aunque es cierto que monetizar deuda puede servir para contrarrestar la deflación en un primer momento, esa deuda que se monetiza alimentará un potencial deflacionario aun mayor en el futuro. Además, no es posible crear cantidades de deuda infinita, porque ningún agente puede expandir su balance hasta el inifinito. Si el Gobierno de los Estados Unidos siguiese endeudándose, podría hacer que el mercado de bonos se desplomase de la misma forma que lo hizo el de Islandia o el de Grecia. La Reserva Federal no puede suplantar a todo el mercado de bonos y convertirse en el único acreedor del Gobierno, es una idea ridícula e inasumible para la Fed. Si la Fed sigue comprando bonos, es porque el mercado considera que los Estados Unidos aun son solventes. Es el mercado quien decide si el Estado es solvente o no, no la Fed. Una vez que el mercado de bonos comenzase a colapsar, será un asunto extremadamente espinoso para la Fed seguir monetizando esos bonos, especialmente teniendo en cuenta lo extremadamente abultado del balance de la Reserva Federal.
Cuando una burbuja de crédito alcanza el tamaño de la actual, afrontar una fuerte contración del crédito es inevitable. Cuanto más tarde lo asumamos, mayor será la contracción que tendremos que sufrir. La consecuencia natural de una contracción crediticia es deflación, que teoricamente podría transformarse en hiperinflación por el Banco Central. Pero me cuesta muchísimo ver a la Fed inmolándose y sacrificando el dólar, que significaría destruir deliberadamente su propio negocio. En cualquier caso, como se trata de una decisión política, y en política todo es posible, debo admitir que tanto un escenario Deflacionario como otro de Alta Inflación son posibles.
Pero desde luego, lo que si creo es que los economistas no deberían despreciar la posibilidad de deflación, y deberían recomendar que se afronte la contracción del crédito lo antes posible, en lugar de recomendar imprudentemente mayor endeudamiento (en esto estoy de acuerdo con el Sr. Schiff), que solo servirá para alimentar una contracción crediticia aun mayor en el futuro.
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