¿Podría la moneda fiat comenzar a circular desde cero?

Sin duda alguna.

Hace un tiempo que tenía pendiente escribir este post, con la idea de organizar las ideas surgidas de un interesantísimo intercambio que tuve con Nicolás Cachanosky en el blog Punto de Vista Económico.  Basicamente el ejercicio que tratábamos de hacer es si era viable desde un punto de vista teórico que un banco comenzase a emitir moneda fiat sin ningún ratio de conversión con alguna otra moneda que existiera previamente.

En este post, a esta nueva moneda fiat la llamaremos FNueva, y para hacer el ejemplo lo más simple posible, pongamos que el intento de poner FNueva en circulación lo hacemos en una economía que no ha conocido el dinero y realiza todos los intercambios vía trueque.

Esto quiere decir que carecemos de una unidad de cuenta estándar para representar las relaciones de intercambio, es decir, no tenemos precios monetarios.  Pero sin embargo si tenemos precios “a secas”. Por ejemplo, un huevo por dos tomates, 20 sacos de trigo por una carreta, etc….

Bien, imaginemos que yo mismo soy quien pretende ser el emisor de FNuevas, y las emito porque quiero comprar 10 tomates a mi vecino el hortelano, y lo único que yo tengo para ofrecerle es trigo, que a él no le interesa.  Pero sin embargo el hortelano si tiene prisa por deshacerse de sus tomates antes de que se echen a perder.

¿Cuantas monedas emito? Pues por ejemplo 100 FNuevas.   Como es el primer intercambio con esta moneda, la cantidad es totalmente arbitraria, ya que no importa la cantidad de FNuevas que acuerde con el hortelano, el valor de éstas siempre será el valor de los 10 tomates en el momento del intercambio (como si se tratara de una “foto” del valor de esos 10 tomates en ese momento).  Es importante notar que los tomates ya están relacionados con todos los precios de la economía, por tanto las 100 FNuevas se “conectan” al resto de la economía en el mismo instante que se intercambian por 10 tomates (justo en este punto “desmontamos” el teorema de regresión de Mises).   Eso si, una vez realizado el primer intercambio me tengo que ceñir al valor fijado en caso de emitir más FNuevas, o si no el hortelano jamás volverá a hacer negocios conmigo.

¿Y porque habría de aceptar el hortelano mis 100 FNuevas a cambio de sus tomates?   Pues aquí entramos con mi postura, en la que sostengo que las FNuevas circularán gracias a su naturaleza de pasivo.   El hortelano podría estar dispuesto a aceptar mis Fnuevas siempre que yo me comprometa a recomprárselas por el contravalor correspondiente, que podrían ser 10 tomates, 5 huevos o cualquier otro bien que para el hortelano represente un valor equivalente al que tenían (nótese el tiempo pasado del verbo tener) los 10 tomates en el momento que me los entregó a cambio de mis 100 FNuevas.   Es decir, siempre que yo me tome la recompra de las 100 FNuevas como una obligación.

El día que yo le recompre las 100 FNuevas al hortelano (vendiéndole cualquier bien o servicio que él necesite), toda la transacción quedará saldada y tanto yo como el hortelano estaremos satisfechos.    A raíz de esta experiencia y aprovechando mi solvencia y prestigio se me ocurre ofrecer esta modalidad de pago a distintos vecinos, e incluso animado por el éxito y ante la insistente demanda decido emitir FNuevas para prestarlas a otros vecinos, siempre que éstos se comprometan a devolverme las FNuevas y así pueda retirarlas de circulación (de otro modo, las FNuevas perderían su valor precipitadamente).   Acaba de nacer el banco emisor de FNuevas!, y su éxito dependerá de la diligencia a la hora de emitir FNuevas en nombre de otros agentes.  O lo que es lo mismo, que los bienes que mantenga en mi activo (préstamos a mis vecinos y otros bienes) respalden adecuadamente a los billetes emitidos.

En este ejemplo, las FNuevas reflejan la esencia del concepto “Crédito Irregular” que propone Carlos Bondone, que es todo aquel crédito para el que no se determina el bien que lo cancela, o su calidad o su cantidad o en que fecha.   Además, tal y como propone también Carlos Bondone, todo aquel que acepte este ejemplo como viable, se dará cuenta de lo innecesario del teorema de regresión de Mises como justificación teórica (que no histórica) del valor de la moneda fiat.

Manuel Polavieja.

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5 Comentarios.

  1. Si te comprometes a la recompra, como obligación, de los 100 FNuevas, ¿no es entonces un billee convertible en lugar de dinero fiat?

    • eleconomistaprud

      Hola Nicolás,

      Yo entiendo que para que fuese un billete convertible, éste habría de especificar cual es el bien presente que se entregará, de que calidad y en que cantidad y cuando (a la vista, a una fecha X, etc…). Pero en este ejemplo, el único acuerdo al que llegan las partes es que el bien que se entregue sea de valor equivalente a los tomates que el hortelano entregó en su momento.

      En este “reducidísimo universo” económico todos los agentes (el hortelano y yo) tenemos una referencia clara de cual es el valor de las 100 FNuevas con respecto a todos los bienes de la economía. De la misma forma que ahora cualquier ciudadano de la zona Euro tiene esa referencia con sus Euros.

    • eleconomistaprud

      Si en lugar de comprometerme a una recompra genérica, me comprometo a entregar al portador por ejemplo 1 kilo de trigo homologado para moler harina, y a la vista. Entonces si sería el equivalente a un billete convertible.

  2. No se porque he aparecido con la imagen de Martin Krause!

    Bueno, sea o no fiat sí hay una referencia de valuación a otro bien. Y ese es el punto. Creo que se sobreentiende que los tomates que se van a entregar son de “calidad aceptable”, etc. En ese caso no veo mucha diferencia.

    Que tanto cambia si el billete dice: “Convertible a X onzas de oro o valor equivalente en bienes Y, Z, W” en lugar de sólo decir “Convertible a X onzas de oro”?

  3. eleconomistaprud

    Si, efectivamente ese es el punto. Si aceptamos que la moneda fiat es crédito, y todo crédito necesita si o si de una materialización inicial, intercambio de bienes futuros por bienes presentes, los bienes presentes que se entregan en la materialización inical del crédito son una referencia de valor evidente e ineludible para los bienes futuros que se crearon en ese intercambio inicial.

    Pero lo que caracteriza a un billete convertible no es la materialización inicial, si no la materialización final.

    Si el billete dice convertible en “X onzas de oro o valor equivalente en bienes Y, Z, W” seguiríamos en el caso de crédito regular ya que el valor del billete sigue ligado a X onzas de oro. No creo que haya diferencia significativa a que el billete diga “Convertible a X onzas de oro”. El valor del billete estará ligado al valor del oro +/- la solvencia del emisor del billete.

    Lo que si es una diferencia es que el billete diga simplemente 100 FNuevas emitidas por EmisorX, sin más. Y que su valor sea simplemente una cuantificación del crédito concedido a EmisorX, siendo los tomates tan solo una referencia de valor inicial, porque luego las 100 FNuevas no estarían ligadas de forma alguna a las fluctuaciones de valor del tomate, sino al valor que tenían los tomates en el momento preciso de la transacción.

    Después, el único referente sería únicamente el crédito o solvencia del EmisorX para hacer frente a la deuda contraida por aquella cuantía inicial y que queda en todo momento representada por las 100 FNuevas.

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