Bienes presentes y bienes futuros

Según la Teoría del Tiempo Económico de Carlos Bondone, toda moneda que no sea un bien presente solo puede ser crédito.   Esta sentencia es contundente, pero para poder interpretarla con precisión es necesario saber que es un bien presente y que es un bien futuro.

Vamos a partir de las siguientes premisas:

  • Bien: cosa útil a las necesidades humanas.
  • Bien económico: bien escaso, es decir, la cantidad existente de un bien es inferior a la demandada.
  • Por axioma: no existe bien económico sin propietario ni propietario sin bien económico.
  • Bien económico presente: bien económico que existe en el momento presente del propietario.
  • Bien económico futuro: bien económico que será presente en tiempo futuro del propietario.

Es importante tener en cuenta el axioma “bien económico <-> propietario”.  Esto quiere decir que lo determinante en esta clasificación no es que un bien exista o no, sino que exista y además sea propiedad del agente en cuestión. Por ejemplo, si yo tengo derecho a que se me entregue una onza de oro dentro de un mes, esa onza de oro es para mi un bien futuro independientemente de que esa onza exista hoy o no.

Si el derecho a reclamar¹ la onza de oro se documentara o titulizara, ese documento o título lo calificaremos como bien futuro.   Es evidente que el derecho, titulizado o no, existe en el presente, es útil en el presente, y tiene valor en el presente.  Pero sería muy confuso calificarlo como bien presente puesto que la única razón de su existencia es representar en el presente a un bien futuro.

La diferencia entre bien económico presente y bien económico futuro es importantísima. Especialmente cuando se trata de bienes futuros que tienen un carácter contractual (obligaciones y/o promesas).

El valor subjetivo de un bien presente no tiene por qué depender de ningún agente distinto al que lo valora. Por el contrario, el valor subjetivo de un bien futuro de origen contractual depende si o si de las vicisitudes del agente obligado, además de la valoración del mercado, por supuesto.

Por ejemplo, yo puedo evaluar las propiedades de una onza de oro independientemente de quien la produjo. Incluso su productor podría haber quebrado o haber fallecido y en la gran mayoría de los casos (dejo aparte el coleccionismo) eso no cambiará las propiedades y la utilidad de una onza de oro. Lo mismo podemos decir del trigo, la plata, la sal o la gasolina.

Sin embargo, ¿Que pasa con un bien futuro de origen contractual como un bono, un pagaré o una moneda fiat cuando su emisor quiebra? Pues que con toda probabilidad el valor de mercado del papelito cambiará radicalmente, cuando el papelito en sí sigue siendo el mismo.

Conclusión

La enorme diferencia es que el valor de los bienes presentes depende única y exclusivamente del mercado, mientras que en el caso de los bienes futuros contractuales hay un único agente (el emisor) que puede influir más en el valor del bien que todo el mercado en su conjunto.

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¹ Los títulos de propiedad, como los certificados de depósito, no son derechos a reclamar bienes presentes sino una representación contractual de la propiedad.  Un título de propiedad demuestra la propiedad del bien presente, pero no habilita a su poseedor a que un tercero le entregue en propiedad el bien presente en cuestión, puesto que el bien presente ya es de su propiedad.

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