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¿Por qué la teoría monetaria de Bondone supera a la de Mises?

Siguiendo con el debate del post anterior, voy a hacer una comparativa de la propuesta de Bondone en confrontación con la de Mises.

En su libro Teoría de la Moneda y el Crédito (TMC) Mises ya hace una clasificación monetaria confusa, otorgando la categoría de dinero (money proper o money in the narrower sense) al commodity money, al credit money y al fiat money.  Pero a pesar de todo en este punto su postura es más cercana a Menger y a lo que casi 100 años más tarde propondrá Bondone, veamos un fragmento de su texto:

“…We may give the name commodity money to that sort of money that is at the same time a commercial commodity; and the name fiat money to money that comprises things with a special legal qualification. A third category may be called credit money, this being that sort of money which constitutes a claim against any physical or legal person. But these claims must not be both payable on demand and absolutely secure; if they were, there could be no difference between their value and that of the sum of money to which they referred, and they could not be subjected to an independent process of valuation on the part of those who dealt with them. In some way or other the maturity of these claims must be postponed to some future time. It can hardly be contested that fiat money in the strict sense of the word is theoretically conceivable. The theory of value proves the possibility of its existence. Whether fiat money has ever actually existed is, of course, another question, and one that cannot offhand be answered affirmatively. It can hardly be doubted that most of those kinds of money that are not commodity money must be classified as credit money. But only detailed historical investigation could clear this matter up….” (The Theory of Credit and Money, Chapter 3)

Desafortunadamente en Acción Humana la cosa empeora, y Mises asegura que cuando se suspende la convertibilidad de un billete convertible (sustituto monetario según él), entonces pasa a la categoría de “credit money”, y que si la convertibilidad se suspende definitivamente, entonces pasa a la categoría de “fiat money”.

Si en TMC se inclinaba por decir que si la moneda fiat alguna vez existió era en realidad moneda crédito, en acción humana afirma que la inconvertibilidad definitiva transforma a la moneda en fiat en bien presente, anticipándose casi dos décadas a calificar como moneda fiat, y por tanto bien presente, al dólar post 1971.

La gran diferencia entre la propuesta de Bondone y de Mises es que el primero advierte el concepto de crédito irregular, y justifica el valor de la moneda fiat por su condición de crédito.  Y es una justificación puramente teórica,  y no histórica como el Teorema de Regresión de Mises.

Puede ser que aun repitiendo la historia mil veces la moneda fiat apareciese a raiz de la inconvertibilidad de una moneda redimible, de la misma forma que podríamos decir que aun repitiendo mil veces la historia se descubrirá antes el cuchillo de piedra o hueso antes que el cuchillo de metal.    Pero no por ello debemos justificar ni condicionar la existencia del cuchillo de metal a la existencia previa del cuchillo de hueso, ni mucho menos condicionar la utilidad o el valor del cuchillo de metal a la del cuchillo de hueso.

Esá claro que algo muy especial tenía para Mises la utilidad monetaria, ya que según él, el mercado era incapaz de evaluarla sin tener ninguna referencia de valor previa (sección 4, capítulo 17 de Human Action):

Neither a buyer nor a seller could judge the value of a monetary unit if he had no information about its exchange value–its purchasing power–in the immediate past.”

No veo donde puede estar la justificación teórica de esta afirmación.   Por eso no debe extrañarnos que el mercado no tuviese el más mínimo problema en ponerse manos a la obra en descubrir y generar precios de Bitcoin en cuanto advirtió su utilidad monetaria.  Pero Bitcoin no es más que una simple anécdota histórica, eso es lo de menos, el problema es que no creo que Mises demostrara lo que dice en esa frase.

Dicho esto, ¿que razones hay para descartar la propuesta teórica de Mises en favor de la de Bondone?  Voy a intentar resumir las razones más destacables en la siguiente tabla.

Sin duda, las dos razones más importantes son que en la propuesta de Bondone no es necesario desarrollar teoría especial para la moneda, ni tampoco es necesario salir de la Teoría del Valor Subjetivo o recurrir a razonamientos históricos.

 

El interés y la preferencia temporal

El tiempo es un concepto con el que estamos acostumbrados a tratar de forma cotidiana.  Horas, minutos, meses, años… son las unidades de las que nos hemos provisto para poder manejarnos bien en el concepto tiempo.

Cuantificar el tiempo en unidades estándar es simplemente una cuestión práctica, posiblemente lo hacemos porque trasladamos la misma forma de trabajar que tenemos con el espacio (metros, hectáreas, litros), que es algo mucho más tangible y físico.

El caso es que la “espacialización” del tiempo partiéndolo en unidades estándar como días o segundos es muy útil en la física, y también es muy útil en economía.    Pero hemos de tener cuidado al trasladar los conceptos de la física a los conceptos de la economía.  Ya decía Heráclito que lo único permanente es el cambio en si mismo.  El tiempo es cambio, y sin cambio no puede haber tiempo.   En definitiva, el tiempo es una sucesión de cambios.

En física los cambios son achacables sobre todo a la acción natural (la gravedad, el óxido de un metal, la maduración de un fruto, etc…).  En economía además de la acción natural deberemos tener mucho más en cuenta los cambios inducidos por la acción humana.

Si tenemos en cuenta la teoría del valor subjetivo, el hecho de advertir que el tiempo es una sucesión de cambios es muy importante.  ¿Por qué? Porque cuando consideramos útil un bien, por ejemplo un vaso de agua, lo más importante en esa consideración es lo sedientos que estemos, no el vaso de agua en si.   Y todo cambio en nuestro nivel de sed implicará una valoración distinta del mismo vaso de agua.   Muy simplificadamente, esto es la teoría del valor subjetivo puesta en relación con el tiempo (entendido como cambio).

En este sentido, no solo es relevante que un bien pueda o no permanecer físicamente inalterado, o incluso que pueda crecer o dar frutos.  Como exponíamos más arriba con el ejemplo del vaso de agua y nuestro nivel de sed, son tan importantes o incluso a veces más, los cambios en nuestra apreciación subjetiva de los bienes.  No valoramos igual una manta en verano que en invierno, y sin embargo la manta es físicamente la misma en ambos momentos.  Mientras la manta no se deteriore significativamente sería admisible decir que es la misma manta en términos físicos, sin embargo es distinta en términos económicos!!

Por eso el enfoque de la Teoría de la Preferencia Temporal no es adecuado.  La teoría de la preferencia temporal pretende comparar un mismo bien en el presente y en el futuro, cuando no pueden ser idénticos.  Sobre todo porque ya hemos visto que lo importante no es el bien en si, sino el sujeto que lo valora.  La preferencia temporal dice:  “A igualdad de circunstancias (ceteris paribus) el ser humano prefiere los bienes presentes a los bienes futuros”.   Esta afirmación tiene los siguientes problemas:

  • Si introducimos la condición “a igualdad de circunstancias” (o “ceteris paribus“) estamos poniendo la condición de que nada cambie, y si nada cambia entonces no transcurre tiempo.  Y si no transcurre tiempo,  los bienes futuros no son tales.   No olvidemos que el tiempo no son segundos o minutos, el tiempo es cambio.
  • Además, la utilización del condicionante ceteres paribus denota un tratamiento lineal del tiempo, como si lo relevante fuese que únicamente  transcurran días, meses o años, que solo son conceptos abstractos, cuando lo importante son los cambios que se producen.   El cambio no se produce necesariamente de forma lineal y constante, también puede producirse de forma abrupta e irregular.

Y por eso el tiempo es valioso.   Porque tenemos una absoluta falta de control sobre él, nos produce incertidumbre (cambios), y sobre todo por el hecho de que la disponibilidad de tiempo es extremadamente escasa y limitada, y por tanto valiosa para el ser humano.   Y ya sabemos que todo lo que el ser humano valora es susceptible de intercambiarse.  Y si algo se intercambia automáticamente genera un precio. ¿Cual sería entonces el precio del tiempo cuando se intercambia?: El interés.

Pero claro, el tiempo no se puede intercambiar así como así porque no es algo tangible.  El tiempo se tiene que materializar en otros bienes para poder ser intercambiado, de la misma forma que la música, cuando no es en directo, se intercambia a través de en un soporte (una partitura, un CD o un mp3).

¿Y como se materializa el tiempo en un bien?  Pues a través del préstamo de bienes presentes.  Si yo necesito trigo y  tengo un campo de trigo, y  además se que con mucha probabilidad en un plazo de tiempo dispondré de una cosecha de grano, puedo pedirlo prestado y devolverlo cuando coseche mi propio campo.  No tengo la total certeza pero si la suficiente seguridad, siempre subjetiva, de que dispondré de ese grano en el futuro para poder devolverlo.

Yo no tengo la capacidad de hacer que pase el tiempo más rápido en mi campo de trigo para cosechar antes, es imposible.   Lo único que está en mi mano  es pedir el grano que necesite  prestado,  y lo hago  porque creo que podré devolverlo en el futuro.   Mi problema no es el trigo, porque creo que lo tendré, mi gran problema es el tiempo.  Por eso cuando pido el trigo prestado estoy en realidad intercambiando tiempo, y pagaré una contraprestación, el interés, por ese “pequeño viaje económico en el tiempo”.

Este artículo pretende ser una puerta de entrada al nuevo trabajo de Carlos Bondone, donde realiza un análisis exhaustivo y brillante de las teorías del interés de otros autores comparándolas con los planteamientos de su Teoría del Tiempo Económico (TTE), que ofrece un paradigma más general y por tanto más potente desde el punto de vista teórico.  Y digo más potente porque:

  1. trata el tiempo como un bien económico más respetando el axioma “propietario-bien económico-precio”
  2. y porque al mantener que el ser humano valora más los bienes económicos que estén en mejor relación temporal con la necesidad que satisfacen (manta en invierno vs. manta en verano), engloba  la preferencia por los bienes presentes como una particularidad de la teoría del interés, no una generalidad.  Ya que, por ejemplo, la preferencia permanente por los bienes presentes no explica satisfactoriamente el ahorro ni la acumulación de capital, que consiste precisamente en preferir aplazar nuestras necesidades al futuro.

Para leer detalladamente el análisis de Carlos Bondone sobre la teoría del interés, aquí está el enlace al documento pdf completo.