Archivos Mensuales: enero 2011 - Paginas 2

Una explicación alternativa a los ciclos económicos

¿Es posible que los ciclos económicos sean nuestra forma natural de crecer?, ¿Es posible por tanto que las expansiones crediticias solo sean una forma de maximizar ese crecimiento?

Veámoslo con un ejemplo.

Si un marino que quisiese descubrir América estima que para recorrer el camino necesita 1 tonelada de provisiones, puede decidir llevarse el doble por si acaso.  Así, se daría la vuelta en cuanto gaste más de 1 tonelada y empiece a temer que no tendrá provisiones para volver al punto de partida (camino que conoce porque lo acaba de recorrer).  Está siendo conservador, viaja con cargo a su ahorro previo, no estaría “extendiéndose crédito a si mismo”.

Sin embargo, si en lugar de darse la vuelta siguiese adelante consumiendo sus provisiones sin saber cuanto tiempo le queda para llegar a America, de forma que podría no llegar a su destino ni tampoco tener provisiones para volver al punto de partida, entonces está comenzando a autoextenderse crédito.  Lo podría hacer prudentemente si raciona las provisiones o de forma más arriesgada si las sigue consumiendo como si no se fuesen a acabar.  Pero en cualquier caso está autoextendiéndose crédito apelando al éxito de la travesía y con cargo a su propia vida y la de su tripulación.

¿Es una opción mejor que la otra? ¿Si toda la tripulación está dispuesta a sacrificarse por la segunda opción, donde está el problema?

El símil con la situación actual, donde la Sociedad ya sea por activa o por pasiva se ha provisto una serie de mecanismos para autoextenderse crédito (Moneda Fiduiciaria, Bancos Centrales, Reserva Fraccionaria, etc…), sería que hemos consumido gran parte de nuestro ahorro en iniciativas arriesgadas en favor del progreso tecnológico y económico y a costa de nuestra prosperidad futura, ya que muchas de esas iniciativas no serán tan rentables como creíamos o incluso no serán rentables en absoluto (como los cientos de miles de inmuebles “de más” que se han construido en España).

La gran expansión crediticia de nuestra era no comenzó ni en 2001 (tras las .com y el 11-S) ni en 1971 (tras el abandono del patrón oro) ni en 1913 (cuando se créo la Reserva Federal).  Comenzó en el S XVIII tras la revolución industrial y coincidiendo con la despenalización generalizada de la usura.

Gracias a la utilización intensiva de la usura por parte de todos nosotros, y ojo que sin prestatario no hay préstamo, que el usurero solo satisface la demanda del mercado,  hemos podido alcanzar lo largo de los últimos 200 años unas importantísimas cotas de progreso, muy posiblemente a costa de unos cuantos años de penuria económica en el futuro.   A los que nos toque sufrir esas penurias nos parecerá injusto.  Pero aunque no nos guste aceptarlo, quizá la humanidad como especie se guíe por el mismo criterio que todas las demás especies animales: Supervivencia y Expansión.   De forma que la Especie Humana, como orden superior al individuo o una generación concreta de individuos,  “considere” esas penurias como un coste asumible. Igual que el marino y su tripulación cuando deciden seguir adelante aun a riesgo de perder sus vidas.

Manuel Polavieja.

El tiempo es oro

La Teoría del Valor Subjetivo nos dice que todo aquello que es valorado por el ser humano es un bien económico, da lo mismo que se trate de una barra de pan que un amuleto de la suerte, lo importante es que el ser humano considere útil el bien y por tanto esté dispuesto a dar algo a cambio de ese bien.

El interés ha sido importantísimo objeto de estudio de la ciencia económica.  La Teoría de la Preferencia Temporal (TPT), mantiene que por lo general el ser humano prefiere satisfacer sus necesidades en el presente que en el futuro lo que supuestamente nos lleva a valorar más los bienes presentes que los futuros y de ahí surge el interés.  Pero esto no se cumple siempre.  Por ejemplo cuando un niño, o no tan niño, deja la parte más sabrosa de un plato de comida para el final, o cuando ahorramos de cara a posibles necesidades futuras renunciando a satisfacer necesidades presentes.

La Teoría del Tiempo Económico (TTE) de Carlos Bondone proporciona una definición que se cumple en todos los casos, y es que serán más valorados los bienes económicos que estén en mejor relación temporal con la necesidad que satisfacen.  Por ejemplo, si el presente es verano y hace mucho calor, es más que previsible que una manta será más valiosa en invierno (en el futuro) que en el presente.

Bien,  ¿Que sucedería entonces cuando tenemos una necesidad en el presente pero no podemos acceder al bien que la satisface porque no tenemos dinero hoy pero preveemos en nuestra apreciación subjetiva que dentro de un mes lo tendremos?    Nótese que cuando decimos “en nuestra valoración subjetiva”, nos referimos a que aunque no podremos determinar con certeza cuantos recursos tendremos y que valor tendrán dentro de un mes, consideramos que tendremos los suficientes.

Pues una posibilidad es pedir dinero prestado.  Pero claro, quien nos preste el dinero querrá algo a cambio por dejar de disponer de su dinero durante un mes.   Esa contraprestación es el interés y según la TPT sería la diferencia entre el mayor valor que le damos al dinero hoy con respecto a ese mismo dinero dentro de un mes.

En principio suena bien, pero si nos atenemos a la Teoría del Valor Subjetivo sabemos que un mismo bien cambia de valor en el tiempo, como vimos en el ejemplo de la manta en invierno y en verano.  Es perfectamente posible y de hecho es lo habitual, que el valor subjetivo de los bienes incluido el dinero, cambie con el tiempo.

Entonces, ¿El dinero de hoy es totalmente comparable con el dinero dentro de un mes? No. Y sobre todo los bienes cambian de valor en el tiempo porque nosotros, que somos los que le otorgamos valor, también cambiamos.  Cambian constantemente nuestras necesidades, nuestras prioridades y nuestras valoraciones de la utilidad de los bienes.

Por eso no es apropiado definir el interés como la diferencia de valoración entre bienes presentes y bienes futuros.  La TTE nos ofrece una estructura teórica mucho más fiel a la Teoría del Valor Subjetivo, y es que a lo que realmente damos valor cuando pagamos intereses es al tiempo.  Me explico:

  1. Tenemos una necesidad hoy
  2. Hoy no disponemos de recursos para satisfacerla
  3. Hoy, sin embargo, valoramos subjetivamente que dentro de un mes si tendremos suficientes recursos.
  4. En nuestra valoración subjetiva ¿Que es lo único que nos falta para poder satisfacer nuestra necesidad?: Que transcurra un mes.  Como decimos más arriba, una vez que hemos decidido en nuestra apreciación subjetiva que los recursos los tendremos en el futuro, nuestro carencia ya no son los recursos, sino el tiempo.
  5. Está totalmente fuera de nuestro alcance hacer que ese mes transcurra inmediatamente, por eso estaremos dispuestos a pagar a alguien si nos adelanta esos recursos, siempre y cuando el precio por ese adelanto nos parezca razonable.
  6. Será razonable también que el prestamista pida una compensación a cambio dependiendo de la rentabilidad a la que el subjetivamente cree renunciar por no disponer de su dinero en el tiempo.
  7. El prestamista y prestatario acordarán HOY un precio por este intercambio de tiempo, ese precio es el interés.
  8. Adicionalmente al interés, el prestamista puede que quiera añadir alguna prima de riesgo por si acaso el prestatario no lo devuelve el principal, o porque el dinero prestado pueda disminuir de valor.

El tiempo tiene relevancia económica y en el marco de la TTE lo consideraremos un bien.  Todo bien económico tiene un precio cuando se intercambia, y en el caso del tiempo económico ese precio es el  interés.  También podemos decir en lenguaje más llano que el intercambio de tiempo económico es crédito y que el interés es el precio del crédito.

Con la estructura teórica de la TTE en lo relativo al valor del tiempo y al interés podemos llegar, entre otras, a las siguientes e importantes conclusiones:

  • El atesoramiento es una transimisión de valor en el tiempo.  Es un intercambio de tiempo intrapersonal (nos autoconcedemos crédito a nosotros mismos en el futuro).
  • Los bienes que requieren el empleo de mucho tiempo para ser producidos, suelen ser más valorados subjetivamente, porque el tiempo es un factor de producción escaso y costoso.
  • El atesoramiento de dinero es simplemente un caso particular del enunciado anterior.
  • El interés es el precio del crédito (tiempo económico intercambiado).
  • Las primas de riesgo por impago o por posible fluctuacion de precio del bien prestado aunque cotidianamente se añadan o incorporen al interés, no forman parte del mismo.  El interés es el precio del tiempo económio, la inflación o deflación no son precios en si, sino fluctuaciones  de precio de un bien (en este caso la moneda).
  • El interés no es el precio de la moneda cuando ésta es un bien presente (oro, plata, sal, ganado), es decir, el interés nunca es el precio del dinero.
  • El interés si es el precio de la moneda cuando ésta es crédito (Euros, dolares, libras)
  • El interés se determina en los mercados de crédito por la valoración subjetiva de los agentes. No es “decretable”.

Manuel Polavieja.