El análisis técnico y la Teoría del Valor Subjetivo

El análisis técnico de los mercados financieros suele ser infravalorado por la gran mayoría de los economistas en favor del análisis fundamental.   Esto se debe a que la mayoría de las teorías económicas vigentes todavía siguen aferradas parcialmente a la teoría del valor objetivo.   Es decir, se basan en que es posible calcular el valor de un bien analizando los elementos que lo componen.   Por ejemplo, que el precio del pan dependerá del precio del trigo, del coste de convertirlo en harina, el coste de amasarlo, hornearlo y transportarlo, etc.

Sin embargo, la Teoría del Valor Subjetivo (TVS) cuyo desarrollo culminó Carl Menger, demuestra que el precio de los bienes se determina en el intercambio, que refleja la valoración subjetiva que las partes hacen de la utilidad de los bienes intercambiados, y que son los costes los que se adaptan al precio fijado por el mercado, no al revés!!.  Menger propone que el valor de los bienes de orden superior (los que sirven para producir otros bienes) depende a su vez del valor de los bienes que produce.   Esta premisa se puede generalizar, ya que si el valor de los bienes de orden inferior (los bienes de consumo) se rige por la teoría del valor subjetivo, entonces los bienes de orden superior también.

Además, podríamos generalizar la propuesta de Menger desde el punto de vista de la necesidad que satisfacen los bienes (utilidad).  Así, los bienes de orden superior también son valorados en función de su utilidad.    Tal y como lo expresa Carlos Bodone:

“…cualquier bien económico surge como consecuencia de que satisface una necesidad humana, no importa en cuál de las etapas esté ubicada esa necesidad, en cuanto a si la hace satisfaciendo una necesidad derivada de la posición de orden superior o inferior; en otras palabras, descubierto el instrumento de capital que permite mayor productividad ya está la necesidad de utilizarlo. De allí deriva su condición de bien económico y formará sus precios incidido por las valoraciones subjetivas.” (Bondone, 2006 p. 97)

Las acciones son bienes de orden superior, que son valoradas principalmente porque dan derecho a participar en el negocio del que son título de propiedad.  Cuando las acciones cotizan en un mercado organizado, la valoración subjetiva de los que participan en ellas queda reflejada en el precio fruto de los intercambios (compras y ventas) de acciones.

La utilidad final que todo poseedor de acciones espera de ellas, es que le aporten un beneficio económico, mediante una combinación de plusvalías y/o dividendo que reporte ganancias netas.  Por otro lado, como ya sabemos por la TVS, las valoraciones subjetivas tienen un carácter ordinal, es decir, están sujetas al orden o prioridad de necesidades del individuo que valora.

Por eso, cuando alguien se dispone a comprar o vender acciones, son mucho más importantes sus propias circunstancias que las circunstancias de la empresa cotizada.    Lo que más les suele importar a  todos los inversores es si van ganando o perdiendo, o también suele ser muy determinante sus necesidades de liquidez.

Por ejemplo, si alguien acumula una rentabilidad del 300% en unas acciones, entra dentro de toda lógica que decida vender y hacer caja aun cuando piense que las perspectivas futuras de la empresa cotizada sean muy buenas.  Lo mismo si va perdiendo un 30%, por miedo a estar equivocado y perder aun más puede decidir vender, aunque realmente piense que las perspectivas de la empresa cotizada son buenas, pero la sensación de estar perdiendo con su inversión le lleve a no entender lo que está pasando y por tanto decida salir de esa situación que es insatisfactoria para él.

El análisis técnico lo que pretende es observar lo que los participes están haciendo, y si la tendencia general es compradora o vendedora porque en definitiva son las compras y las ventas, y solo las compras y las ventas, las que determinan el precio de las acciones y por tanto su tendencia.

El análisis técnico proporciona herramientas para intentar detectar tendencias y también para intentar detectar situaciones de extremos de mercado.  Con extremos de mercado me refiero a situaciones de pánico o de euforia.   Detectar estos extremos de mercado es muy valioso para no comprar acciones donde “ya está todo el pescado vendido” (euforia) o para detectar buenas oportunidades en situaciones en que se venden acciones a precios de ganga (pánicos).

En un próximo artículo entraré un poco más en detalle sobre el análisis técnico.

cualquier bien económico surge como consecuencia de que satisface una necesidad
humana, no importa en cuál de las etapas esté ubicada esa necesidad, en cuanto a si la hace satisfaciendo
una necesidad derivada de la posición de orden superior o inferior; en otras palabras, descubierto el
instrumento de capital que permite mayor productividad ya está la necesidad de utilizarlo. De allí deriva
su condición de bien económico y formará sus precios incidido por las valoraciones subjetivas
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6 Comentarios.

  1. Hola Manuel:

    Intuitivamente , me parece que las acciones en poder de accionistas mayoritarios o de control (nucleos duros) no entraría dentro de esta forma de razonar ¿no te parece?. Como mínimo tendrían dos maneras de percibir la situación ¿no?.

    1.- Igual que cualquier otro participante (cartera de negociación)

    2.- La derivada de su posición de control (posición estable).

    Supongo que te referirás a situaciones “normales” en las que los accionistas de referencia no hacen movimientos.

  2. Evidentemente los accionistas de control tienen más vias para obtener algún tipo de beneficio que los minoritarios. Desde sinergias con otras empresas bajo su control, pasando por intereses políticos o directamente el acceso a puestos en los consejos o puestos ejecutivos con altísimas remuneraciones.

    Aun así, muchas veces los que toman participaciones de control también se dejan llevar en multitud de ocasiones por situaciones de euforia u optimismo excesivo. Ejemplos hay muchísimos: Banco Santander cuando compró Patagon (le costó el puesto a Corcóstegui), La opa de Colonial a Riofisa, la de Martinsa a Fadesa, o la pelea surrealista de los Sanahuja y del Rivero por Metrovacesa. Esto son solo casos recientes en bolsa española de los que me acuerdo, pero hay ejemplos a patadas en todas las épocas y en todos los paises.

  3. Que las variaciones en el mercado se explican mejor por las valoraciones subjetivas de los agentes y no por ningún método supuestamente objetivo de valoración (AF) me parece cristalino, y que nadie que haya dedicado tiempo a seguir cotizaciones durante un tiempo duda.

    A ver cómo consigues engarzar la TVS y la TOE (Teoría de la Onda de Elliott). ;)

    • eleconomistaprud

      Hola antifiborg,

      No se que a que te refieres “que nadie haya dedicado tiempo a seguir cotizaciones…” Con respecto a engarzar la TVS y la onda de Elliott, es mi idea. En el fondo Elliott es análisis técnico solo que más elaborado/justificado. A ver si tengo tiempo y me meto con el tema de Elliott en concreto.

  4. Enhorabuena por el sitio web. Aprendo mucho con estos artículos y también con tus interesantes aportaciones en los comentarios de otras páginas web. Sobre el valor subjetivo y el análisis fundamental, reconozco que tu posición es más coherente que la de intentar unificar el value investing y la escuela austríaca (J R Rallo habla de ello en http://www.juandemariana.org/comentario/4851/escuela/austriaca/value/investing/hoja/).
    De todas maneras, aunque me chirrían las dicotomías “inversión/especulación
    ” y “precio objetivo/precio de mercado”, parece que el value investing les funciona a aquellos que lo practican. ¿Tendría quizás más sentido desde un punto de vista subjetivo describir el análisis fundamental como un intento de contrastar valoraciones subjetivas contradictorias (entre una cotización (subjetiva) que no cuadra con la estimación de flujos futuros (cálculo también subjetivo), de acuerdo a la cuenta de resultados y/o el balance de la empresa en cuestión)?
    Un saludo y gracias.

    • eleconomistaprud

      Bueno, yo lo enfoco desde el punto de vista de no desviarnos de la teoría del valor subjetivo. Y el profesor Rallo entiendo que lo enfoca desde el punto de vista que da la escuela austriaca en cuanto a la empresarialidad / capitalismo / creación de valor para estimar el valor de una empresa cotizada. No tiene mucho valor que lo diga yo, pero efectivamente creo que mi postura es más sólida desde un punto de vista teórico, pero no voy a negar que el enfoque del profesor Rallo, y del OMMA, es quizá hasta más interesante desde el punto de vista práctico si lo que queremos es dar uso al paradigma que ofrece la escuela austriaca.

      Con lo que comentas en el segundo párrafo estoy de acuerdo. Si nos aferramos a lo que dice la escuela austriaca en cuanto al principio de empresarialidad, el “value investing” no sería más que aprovechar la oportunidad de anticiparse a un cambio de precio, o como dices tú llevar a cabo una valoración subjetiva futura individual que pretenda anticiparse a las valoraciones subjetivas futuras de otros agentes.

      Saludos y gracias por participar en el blog!

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